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Cap铆tulo 9: Registro matrimonial

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El coche se detuvo frente a la puerta de casa. Lin Qinghuai dio las gracias y, nada m谩s bajar, escuch贸 la voz de Lin Ze:

—¿Ya est谩s de vuelta, tan temprano?

—Pap谩.

Lin Ze acababa de regresar de correr y se los encontr贸 de frente. Ji Jianci apag贸 el motor, baj贸 del coche y salud贸 a Lin Ze:

—T铆o Lin.

—¡Vaya! Cu谩nto tiempo sin verte, Xiao Ci. —Lin Ze se acerc贸 a los dos, pase贸 la mirada entre ellos y dijo con una sonrisa—: Gracias por traerlo desde tan lejos. ¿Quieres entrar a sentarte un momento?

Lin Qinghuai frunci贸 el ce帽o y abri贸 la boca, pero antes de que pudiera formular una excusa para negarse, Ji Jianci se adelant贸:

—De nada, t铆o Lin. Se hace tarde y tengo algo de trabajo pendiente; vendr茅 a hacer una visita formal otro d铆a.

—Est谩 bien, ve con cuidado en el camino.

Ji Jianci mir贸 a Lin Qinghuai y dijo con solemnidad:

—Antes de casarnos, intentemos ser honestos para conocernos mejor. El t铆o Lin tiene mi informaci贸n b谩sica; si hay algo que no tengas claro o si tienes cualquier idea, puedes preguntarme en cualquier momento.

La suave luz de la entrada ca铆a sobre el rostro de Ji Jianci, haciendo que sus facciones no parecieran tan severas. Lin Qinghuai se qued贸 embobado un instante, hasta que Lin Ze le dio un toque y 茅l asinti贸:

—De acuerdo.

Tras despedirse de Lin Ze con un gesto, Ji Jianci subi贸 al coche. Cuando las luces traseras desaparecieron de su vista, Lin Ze habl贸:

—He visto crecer a ese muchacho. Dejando de lado lo dem谩s, es muy fiable, te saca unos a帽os y sabr谩 cuidarte. Cuando se casen...

—Pap谩 —lo interrumpi贸 Lin Qinghuai.

Quiz谩s porque su expresi贸n era demasiado seria, Lin Ze se sorprendi贸. —¿Qu茅 pasa?

—Quiero ver su informaci贸n.

—Si ya firmaste, ¿todav铆a quieres verla?

—S铆.

Al ver su insistencia, Lin Ze no dijo m谩s. Llev贸 a Lin Qinghuai al estudio y sac贸 una carpeta no muy gruesa. —Aqu铆 tienes, 茅chale un vistazo.

Al abrir la primera p谩gina del curr铆culum, lo primero que vio fue una foto de identificaci贸n con fondo blanco. Esos ojos algo g茅lidos parec铆an estar a punto de lanzar cuchillos a trav茅s de la lente. Sus proporciones faciales eran perfectas, el cabello estaba peinado hacia atr谩s de forma impecable y llevaba unas gafas de montura met谩lica fina y un cuello alto negro; parec铆a una foto reciente.

Nombre: Ji Jianci

Sexo: Masculino

Fecha de nacimiento: Noviembre de 1998

Estatura: 193 cm

Lin Qinghuai cerr贸 los ojos y respir贸 hondo antes de volver a abrirlos. Su pareja de matrimonio era un hombre, m谩s alto que 茅l y mayor que 茅l. El impacto de la noticia era demasiado fuerte; tard贸 un buen rato en recuperar la compostura, y al abrir los ojos vio a Lin Ze mir谩ndolo con una sonrisa.

—¿Y bien? ¿Satisfecho?

"S铆, claro, satisfecho de mis narices", pens贸. Lin Qinghuai forz贸 una sonrisa.

Sigui贸 leyendo y vio una lista impresionante de logros. Se hab铆a ido al extranjero desde la secundaria, curs贸 su licenciatura y maestr铆a en universidades de 茅lite mundial y contaba con innumerables becas. Para lograr eso, se necesitaba tanto dinero como capacidad.

—Es muy impresionante —dijo Lin Qinghuai cerrando el curr铆culum en voz baja—. Dejando de lado lo dem谩s, ciertamente es un candidato muy adecuado para el matrimonio comercial.

—Qinghuai, ¿todav铆a tienes dudas? He o铆do algo sobre su vida privada, pero para ser claros, esto es solo un matrimonio por contrato, ¿lo entiendes, verdad?

—Lo entiendo —respondi贸 Lin Qinghuai—, pero no puedo simplemente dejarlo de lado.

—¿El qu茅?

Lin Qinghuai suspir贸 profundamente y continu贸:

—Pap谩, soy un hombre y 茅l tambi茅n. No puedo aceptarlo.

Lin Qinghuai nunca se hab铆a opuesto a ninguna petici贸n de sus padres, fuera razonable o no, le gustara o no. Siempre hab铆a vivido de la forma que ellos esperaban, sin negarse jam谩s. Por eso, por un momento, la expresi贸n de Lin Ze fue extra帽a; su semblante, antes relajado, se volvi贸 fr铆o. Tras un largo silencio, dijo:

—Qinghuai, no eres un ni帽o que no entiende razones.

Lin Qinghuai quiso hablar, pero Lin Ze no le dio oportunidad:

—Xiao Ci es excelente en todos los aspectos. Es la mejor opci贸n que hemos podido encontrarte tras meditarlo mucho, no solo por la empresa, sino por tu propio futuro. No necesitas que te guste.

Lin Ze se levant贸 y apret贸 el hombro de Lin Qinghuai:

—Seguramente has o铆do hablar de su forma de actuar. Si rompes el acuerdo, es muy probable que amenace tu carrera profesional; afectar铆a a tu propia vida.

Para Ji Jianci, destruirlo ser铆a sumamente sencillo. Si quisiera, con solo mover un dedo podr铆a hacer que veinte a帽os de esfuerzo se hicieran cenizas. Lin Qinghuai fue relajando los pu帽os poco a poco y dijo en voz baja:

—Lo entiendo.

La presi贸n en su hombro desapareci贸, convertida en unas palmaditas de consuelo. El tono de Lin Ze tambi茅n se suaviz贸:

—No ser谩 por mucho tiempo. El matrimonio comercial es solo una formalidad, ambos lo saben perfectamente. Precisamente por ser ambos hombres, 茅l no te har谩 nada. Qu茅date tranquilo.

—Entendido.

Si no fuera por sus padres adoptivos, por mucho que se esforzara, nunca habr铆a tenido la vida que tiene ahora. Lin Qinghuai no era un desagradecido y sab铆a perfectamente qu茅 pasar铆a si se enemistaba con Ji Jianci.

A la ma帽ana siguiente, Lin Qinghuai subi贸 a la oficina de Ji Jianci con su libro de familia e identificaci贸n. Al llegar a la puerta, la secretaria lo detuvo. Ten铆a ya en la punta de la lengua su habitual frase de rechazo fr铆a y mec谩nica, pero el asistente general se adelant贸 para detenerla y le sonri贸 a Lin Qinghuai:

—Puede pasar directamente.

La secretaria mir贸 at贸nita la espalda de Lin Qinghuai y luego consult贸 su reloj:

—¡Asistente Chen! A esta hora el Director Ji est谩 en una conferencia telef贸nica. ¡Si entra as铆 lo va a desollar vivo!

—Tranquila, el Director Ji dio instrucciones espec铆ficas.

Dentro de la oficina, Lin Qinghuai se qued贸 quieto junto a la puerta. Ji Jianci estaba en una reuni贸n virtual; un ingl茅s fluido sal铆a por los altavoces, tratando temas de la sede central.

—Ven a sentarte —dijo Ji Jianci—, termino en diez minutos.

Lin Qinghuai se acerc贸, puso el sobre con los documentos sobre la mesa y lo empuj贸 hacia 茅l, esperando en silencio a que terminara.

—Ya silenci茅 mi micr贸fono —dijo Ji Jianci levant谩ndose hacia la mesa de centro—. ¿Qu茅 quieres beber? —Empez贸 a servir agua caliente, pero record贸 algo, dej贸 la taza y volvi贸 a la mesa. Mirando a Lin Qinghuai, le dijo a la secretaria que estaba en la puerta—: Calienta un vaso de leche, a 45 grados, con media cucharada de az煤car. —Luego le pregunt贸 a Lin Qinghuai—: ¿Has desayunado?

Lin Qinghuai se qued贸 sorprendido y neg贸 por instinto. Antes de que Ji Jianci hablara, dijo: —No hace falta, gracias Director Ji.

Ji Jianci lo mir贸 frunciendo el ce帽o y continu贸 sin dudar: —Y compra un pan abajo.

Lin Qinghuai: —...

—¿No te gusta el pan? Abajo tambi茅n hay churros, bollos rellenos o al vapor... ¿qu茅 quieres?

Viendo que estaba a punto de dictar otro "decreto real", Lin Qinghuai, apurado, le puso la mano encima a la de Ji Jianci:

—De verdad no hace falta, Director Ji. Tengo que volver a trabajar, hablemos de lo importante.

Al verlo as铆, Ji Jianci no insisti贸. Al ver el libro de familia y la identificaci贸n en el sobre, se sorprendi贸 un poco. Observ贸 a Lin Qinghuai con detenimiento y dijo:

—¿Tan obediente eres?

Lin Qinghuai solt贸 una risita fr铆a. "Si no obedezco... con un dedo me bloquea en toda la industria. No soy tonto". Respir贸 hondo y expuso su decisi贸n:

—Dejemos las cosas claras: nuestro matrimonio es solo por contrato. Yo colaborar茅 con la actuaci贸n cuando haga falta, pero en el d铆a a d铆a cada uno a lo suyo. No interferir茅 en tu vida privada y, como somos hombres, nos trataremos como hermanos, ¿te parece bien?

Ji Jianci lo mir贸 fijamente e iba a decir algo cuando la secretaria trajo el pedido.

—Come primero. Te doy la ma帽ana libre; cuando termines, iremos a registrar el matrimonio.

Lin Qinghuai casi nunca desayunaba en condiciones. Pasaba poco tiempo en casa y en la universidad no ten铆a tiempo de sentarse a comer; sol铆a comprar un bollo y com茅rselo de camino. Tener delante la leche caliente y varios panes esponjosos le hizo sentir hambre de repente. Dio un sorbo a la leche y agarr贸 un cruas谩n.

Antes de morder, mir贸 a Ji Jianci, que no le quitaba el ojo de encima. Este se dio cuenta de que mirar a alguien mientras come no es muy educado y desvi贸 la vista. Por el rabillo del ojo, Ji Jianci vio que Lin Qinghuai abr铆a mucho la boca y se met铆a medio cruas谩n de un bocado; se gir贸 impactado.

Ten铆a la boca tan llena que sus mejillas estaban hinchadas como las de un h谩mster; mastic贸 r谩pido y trag贸. Antes de que Ji Jianci hablara, Lin Qinghuai se meti贸 la otra mitad, mastic贸, trag贸, se bebi贸 la leche de un tir贸n y se limpi贸 con una servilleta.

—Ya estoy listo.

—Nadie te mete prisa, ¿por qu茅 tanto apuro? —dijo Ji Jianci algo resignado.

—Yo tengo prisa, no quiero hacer horas extras. Vamos.

Ji Jianci se frot贸 la frente, tom贸 los documentos y lo sigui贸. Al llegar a la puerta, Lin Qinghuai se detuvo y se gir贸 hacia 茅l:

—Para evitar rumores, Director Ji, mejor no bajemos juntos. Te espero en el estacionamiento.

—... Est谩 bien.

Cuando el chico se fue, Ji Jianci llam贸 a su asistente. —¿Qu茅 pasa, Director? —pregunt贸 Chen.

—Investiga c贸mo se reparten las tareas en el segundo grupo de dise帽o.

Ji Jianci baj贸 por otro ascensor y lleg贸 antes que Lin Qinghuai; se qued贸 esper谩ndolo. Poco despu茅s lleg贸 el otro ascensor. Las puertas se abrieron y Lin Qinghuai sali贸 solo. Hoy vest铆a algo m谩s formal, pero segu铆a vi茅ndose muy joven, como un estudiante.

—Yo me encargar茅 de encargar los anillos. Dime tu medida del dedo anular luego —dijo Ji Jianci una vez en el coche.

—Vale, me lo mido luego.

—B煤scate un hueco este mes para mudarte —continu贸 Ji Jianci. Al no recibir respuesta, arque贸 una ceja—. ¿No quieres?

Lin Qinghuai reaccion贸 y neg贸 con la cabeza: —No es eso, est谩 en el contrato. Pero acabo de alquilar un piso y me queda un mes.

—¿Cu谩nto pagas al mes?

—Tres mil —dijo Lin Qinghuai.

Ji Jianci tom贸 su m贸vil y le transfiri贸 diez mil. —M煤date ahora mismo.

—... —Lin Qinghuai miraba el m贸vil sin saber c贸mo rechazarlo, pero Ji Jianci estir贸 la mano y puls贸 "aceptar" por 茅l.

Al buscar el libro de familia no sinti贸 tanta realidad, pero al o铆r lo de vivir juntos y verse frente a la oficina del Registro Civil, se sinti贸 aturdido. ¡Solo diez pasos m谩s y estar铆a casado con un hombre! ¿C贸mo hab铆a acabado as铆?

—Es demasiado tarde para arrepentirse ahora —dijo Ji Jianci.

—No me arrepiento —dijo Lin Qinghuai apretando los pu帽os.

Nota del autor:

Empezando a alimentar bien a la esposa.



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