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Cap铆tulo 10: Mudanza

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No hab铆a mucha gente en el Registro Civil; los dos no tuvieron que esperar nada y pasaron directamente a realizar el tr谩mite. Ji Jianci se adelant贸 para retirarle la silla a Lin Qinghuai y le entreg贸 su documento de identidad al funcionario.

El empleado observ贸 los documentos con detenimiento durante un momento, su expresi贸n cambi贸 ligeramente y, conteniendo la risa, se los devolvi贸 a Ji Jianci mientras dec铆a:

—El que tiene prisa se quema la boca con el tofu caliente, joven. La otra parte a煤n no es "legal".

El rostro de Ji Jianci se qued贸 en blanco por unos segundos. Tom贸 el documento, hizo las cuentas y se dio cuenta de que a Lin Qinghuai todav铆a le faltaba poco m谩s de un mes para cumplir los 22 a帽os; realmente no hab铆a alcanzado la edad m铆nima legal para contraer matrimonio.

Lin Qinghuai tambi茅n qued贸 at贸nito y pregunt贸 por instinto:

—¿Incluso cas谩ndose un hombre con otro hombre hay que seguir esa regla?

—Por supuesto. Si no se siguieran las normas, todo ser铆a un caos. Vuelvan otro d铆a, caballeros; hoy no pueden registrarse. Busquen una fecha propicia y regresen.

De vuelta en el coche, Ji Jianci no arranc贸 de inmediato. En su lugar, le pregunt贸 a Lin Qinghuai:

—¿Cu谩ndo les viene bien a tus padres que vaya a hacerles una visita?

Lin Qinghuai segu铆a absorto mirando su documento de identidad. Al escuchar la voz de Ji Jianci, respondi贸 sin procesar bien la pregunta:

—Entonces... ¿todav铆a tenemos que vivir juntos?

Ji Jianci, sin inmutarse, tom贸 la tableta que ten铆a en el coche, busc贸 un momento y se la entreg贸 a Lin Qinghuai:

—Primera p谩gina, tercera l铆nea: "Este acuerdo entra en vigor formalmente a partir de la firma de ambas partes". ¿Lo ves?

El contrato parec铆a estar preparado de antemano para cualquier contingencia. Antes de que Lin Qinghuai pudiera responder, Ji Jianci continu贸:

—Es decir, desde el momento en que firmaste y estampaste tu huella, ya eres mi esposa.

—No, espera un momento. —Al o铆r ese t茅rmino, Lin Qinghuai cerr贸 los ojos y levant贸 la mano autom谩ticamente, como si activara un mecanismo de defensa. Tras calmarse un poco, prosigui贸—: ¿Es estrictamente necesario que me llames as铆?

Ji Jianci sonri贸. —¿Y qu茅 quieres escuchar? ¿Cari帽o? ¿Beb茅? ¿Tesoro?

Con cada apelativo, el ce帽o de Lin Qinghuai se frunc铆a un poco m谩s, hasta que termin贸 con una mueca de dolor, como si deseara saltar del coche en ese mismo instante.

—Director Ji, soy un hombre, esto es...

—... ¿Acaso prefieres que te llame "esposo"?

Lin Qinghuai abri贸 los ojos de golpe, con una expresi贸n compleja, clavando la vista en Ji Jianci. Que alguien con ese rostro te llamara "esposo" resultaba una idea inquietante, pero al menos no era tan empalagosa. Tras observarlo un rato y notar la expresi贸n burlona de Ji Jianci, reaccion贸:

—Normalmente, en nuestro trato diario, no necesitamos usar esos t茅rminos.

—¿Y c贸mo te llaman tus amigos? —pregunt贸 Ji Jianci—. ¿No dijiste que nos trat谩ramos como hermanos?

—Ah... ellos me llaman Huai-ge. Usted es mayor que yo, as铆 que ll谩meme por mi nombre y ya est谩.

—Lin Qinghuai —dijo Ji Jianci, y luego a帽adi贸—: ¿Cu谩l es tu apodo?

Lin Qinghuai neg贸 con la cabeza. —No tengo apodo.

—¿C贸mo te llaman en casa? —insisti贸 Ji Jianci.

—Solo por mi nombre, Qinghuai.

Ji Jianci frunci贸 el ce帽o. Recordaba vagamente aquella fiesta de cumplea帽os de cuando eran ni帽os; jurar铆a que en ese entonces usaban un apodo, aunque no recordaba exactamente cu谩l, solo que era una palabra repetida.

La expresi贸n de Lin Qinghuai al hablar era muy tranquila, mucho m谩s que cuando escuch贸 lo de "esposa". Ji Jianci no indag贸 m谩s y continu贸:

—Nos estamos desviando. Lo que quiero decir es que, desde que firmamos el contrato, debemos vivir como un matrimonio comercial. Por lo tanto, debemos vivir juntos y presentarnos formalmente ante los padres.

—Llamar茅 m谩s tarde para preguntar. Director Ji, ¿cu谩ndo les viene bien a sus padres?

—Cuando estemos solos, deja de llamarme Director Ji a cada paso —dijo Ji Jianci—. Buscar茅 una oportunidad para que ambas familias cenen juntas; yo me encargo de organizarlo, no te preocupes.

"Lin Ze ten铆a raz贸n", pens贸 Lin Qinghuai, "Ji Jianci es bastante maduro".

Pens贸 que Ji Jianci lo llevar铆a de vuelta a la empresa, pero para su sorpresa, pasaron de largo y se dirigieron directamente hacia la zona de la Universidad de Magisterio (Shida).

—¿Vamos a hacer la mudanza ahora mismo?

—Ya pediste permiso para faltar hoy, ¿acaso quieres volver a trabajar?

—Haga lo que haga, el trabajo sigue siendo m铆o; no quiero hacer horas extras —respondi贸 Lin Qinghuai.

Hac铆a media hora que el asistente le hab铆a enviado un mensaje a Ji Jianci inform谩ndole de que la carga de trabajo en el segundo grupo de dise帽o era equitativa, y que el reparto interno se decid铆a por mutuo acuerdo. El compa帽ero de Lin Qinghuai era un empleado veterano que se tomaba las cosas con mucha calma, mientras que Lin Qinghuai apenas hablaba y se pasaba el d铆a concentrado dibujando bocetos o yendo a la f谩brica a pulir piedras. Ji Jianci hab铆a visto a "hijos de ricos" esforzados, pero uno tan dedicado como 茅l era la primera vez.

—Llamar茅 a una empresa de mudanzas, no tomar谩 mucho tiempo.

Al ver que Ji Jianci iba a llamar, Lin Qinghuai le puso la mano sobre la suya r谩pidamente.

—Si hay que mudarse ahora, se hace ahora. No tengo muchas cosas, no hace falta una empresa de mudanzas.

El edificio no ten铆a ascensor. Ji Jianci lo sigui贸 escaleras arriba pero no entr贸; se qued贸 esperando en la puerta. Lin Qinghuai no se anduvo con cumplidos y dej贸 la puerta abierta mientras empezaba a recoger. Desde la entrada se ve铆a el sal贸n con un suelo de madera muy limpio; el espacio era amplio, aunque la decoraci贸n era antigua. Ji Jianci ech贸 un vistazo y desvi贸 la mirada.

Pens贸 que tendr铆a que esperar un buen rato, pero en menos de veinte minutos, Lin Qinghuai sali贸 empujando una maleta de 24 pulgadas y con una mochila Converse al hombro.

—Ya estoy listo, v谩monos.

—¿Ya terminaste? —Ji Jianci estaba sorprendido.

—He terminado.

—Salvo circunstancias excepcionales, tendremos que vivir juntos permanentemente. ¿Solo tienes esto?

Lin Qinghuai asinti贸. Ji Jianci pens贸 que el resto de su equipaje estar铆a en casa de sus padres. Mir贸 el reloj; si iban ahora a recoger cosas all谩 y volv铆an, probablemente no llegar铆an a tiempo para el almuerzo. Ji Jianci estir贸 la mano y, con total naturalidad, le quit贸 la mochila que Lin Qinghuai llevaba colgada de un hombro. Antes de que el joven pudiera reaccionar, tom贸 tambi茅n la maleta y se dispuso a bajar.

—¡Oye! —Lin Qinghuai sali贸 corriendo tras 茅l, pero a los dos pasos record贸 que no hab铆a cerrado la puerta con llave y tuvo que volver. En ese breve instante, Ji Jianci ya hab铆a bajado medio piso con paso 谩gil.

La maleta, que era grande y pesada, parec铆a ligera en sus manos. Lin Qinghuai no pudo quit谩rsela, as铆 que se limit贸 a seguirlo por detr谩s.

—Gracias —dijo Lin Qinghuai.

Ji Jianci meti贸 la maleta en el maletero con la respiraci贸n totalmente calmada, como si fuera algo natural.

—¿Gracias por qu茅? Ya somos hermanos, ¿vas a ser as铆 de cort茅s conmigo?

Lin Qinghuai se rasc贸 el cuello; sent铆a que hab铆a algo extra帽o en todo esto. Era un hombre adulto de m谩s de un metro ochenta; normalmente nadie lo trataba como a alguien que necesitara ayuda. Sin embargo, Ji Jianci lo estaba cuidando en cada detalle; ni siquiera en su propia casa lo trataban as铆. Lin Qinghuai no sab铆a c贸mo adaptarse.

No sab铆a qu茅 m谩s decir aparte de dar las gracias, pero Ji Jianci, de repente, le dio una caricia r谩pida en la nuca.

—De nada. ¿Tus otras pertenencias est谩n en casa de tus padres?

—Casi todo lo que tengo est谩 aqu铆.

—Est谩 bien. Si necesitas mover algo m谩s, d铆melo en cualquier momento.

Ji Jianci dej贸 a Lin Qinghuai de vuelta en la empresa, pero 茅l no baj贸 del coche e indic贸:

—Env铆ame un mensaje cuando salgas de trabajar.

—Ah, vale.

Al ver que Lin Qinghuai no se mov铆a, Ji Jianci se asom贸 por la ventanilla y, bajando la voz a prop贸sito para bromear, le dijo:

—Si no vuelves r谩pido a recuperar el tiempo, te va a tocar hacer horas extras esta noche.

Lin Qinghuai: ¡! Casi lo olvida.

Ji Jianci esper贸 a que esa silueta que caminaba a toda prisa desapareciera por el ascensor antes de retirar la mirada con una sonrisa. Llam贸 a su asistente y, aclar谩ndose la garganta con tono serio, dijo:

—Esta ma帽ana no ir茅 a la oficina. Vigila de cerca al segundo grupo.

—Entendido, Director Ji.

Tras colgar, Ji Jianci llev贸 el equipaje de Lin Qinghuai a su casa. Sus padres estaban a punto de marcharse cuando lo vieron entrar con la maleta y la mochila. Al instante comprendieron que eran de Lin Qinghuai. Ji Cheng puso cara de cotilla:

—¿No dec铆as que odiabas que entrara gente en tu casa? ¿Tanta prisa ten铆as que ya te has tra铆do sus cosas?

—¿C贸mo va a ser lo mismo? —Ji Jianci se cambi贸 de zapatos y meti贸 la maleta.

—He hablado con el t铆o Lin. Vamos a comprarles juntos una casa en la calle Nan Yi para que sea su hogar conyugal. La remodelaci贸n tomar谩 un tiempo, no hace falta que te fuerces.

—¿Qui茅n ha dicho que me est茅 forzando? —replic贸 Ji Jianci—. No pudimos registrarnos hoy.

El rostro de Ji Cheng cambi贸 dr谩sticamente. —¿Fuiste a registrarte hoy? ¿Acaso no sabes que seg煤n el almanaque hoy no es propicio para nada, y menos para bodas? ¡Con raz贸n no sali贸 bien!

Ji Jianci ignor贸 las supersticiones de su padre y continu贸:

—Incluso si hoy fuera el d铆a m谩s afortunado del a帽o, no habr铆amos podido. A煤n no tiene la edad legal para casarse; es incluso un poco menor que Xinyan.

—¿C贸mo es posible? Recuerdo que naci贸 antes que Xinyan, ¿verdad?

—Yo tambi茅n recuerdo que naci贸 un poco antes que Xinyan —a帽adi贸 la madre de Ji Jianci.

—Tal vez redujeron su edad en los documentos, es algo com煤n —sigui贸 Ji Cheng—. ¿Cu谩nto le falta seg煤n su identificaci贸n?

—Dos meses. —Ji Jianci segu铆a sintiendo que algo no cuadraba y pregunt贸—: Yo fui a su fiesta de primer a帽o, ¿recuerdan c贸mo lo llamaba el t铆o Lin entonces?

—¡Eso fue hace m谩s de veinte a帽os! ¿C贸mo voy a recordarlo? —dijo Ji Cheng—. ¿A qu茅 viene esa pregunta de repente?

Ji Jianci lo pens贸 pero decidi贸 no compartir sus sospechas con su padre. En su lugar, pregunt贸:

—Pap谩, ¿sabes por qu茅 durante todos estos a帽os nunca ha aparecido en p煤blico?

—Ahora que lo dices, a m铆 tambi茅n me parece extra帽o. Antes de hablar del matrimonio comercial ni siquiera sab铆a que el chico se llamaba Lin Qinghuai. En todos estos a帽os, ya fuera en banquetes o reuniones privadas, nunca vino. Si pregunt谩bamos, nos dec铆an que estaba de pr谩cticas o que estaba en otra ciudad participando en alguna competencia.

Ji Jianci frunci贸 el ce帽o al pensar en el curr铆culum tan completo de Lin Qinghuai.

—Deber铆as saberlo; la familia principal de los Lin es mucho m谩s compleja que la nuestra. Hay much铆sima gente acechando. Probablemente el t铆o Lin lo hizo para proteger a Qinghuai.

—Pero ustedes no protegieron as铆 a Xinyan —se帽al贸 Ji Jianci.

Ji Cheng se qued贸 sin palabras. La protecci贸n no deber铆a consistir simplemente en ocultar a alguien, y menos siendo Lin Qinghuai un hombre.

—Tal vez su forma de criar a los hijos sea diferente, quiz谩s quer铆an que se curtiera por su cuenta —sugiri贸 la madre—. En cambio t煤, es raro verte preocupado por alguien. ¿De verdad te ha calado hondo?

Ji Jianci relaj贸 el ce帽o y se encogi贸 de hombros fingiendo indiferencia.

—¿Qui茅n dice que est茅 preocupado?

—Tienes la palabra "preocupaci贸n" escrita en la frente —brome贸 su madre.

—Si crees que es el indicado, no estar铆a mal intentar que funcione de verdad. El chico es reservado, trabajador y muy centrado; te vendr铆a bien alguien as铆 para darte estabilidad —dijo Ji Cheng.

—No he dicho que sea el indicado —Ji Jianci hizo un gesto con la mano—. Hay intereses de por medio, as铆 que es mejor investigar bien sus antecedentes. No quiero sorpresas inesperadas.

—¿Qu茅 sorpresas va a haber? No es como si lo acabaras de conocer hoy. Creo que piensas demasiado.

Su madre se帽al贸 con un dedo la mochila de Lin Qinghuai que Ji Jianci todav铆a llevaba colgada de un hombro.

—Primero deja de cargar su mochila y luego hablamos de tus teor铆as.

—Por cierto —a帽adi贸 Ji Jianci—, ya no es apropiado que siga en JN. Pienso pedir el traslado de vuelta a la sede central.

Nota del autor:

¡El que tiene prisa se quema con el tofu!

A partir de ma帽ana el horario de actualizaci贸n cambiar谩 a las nueve de la noche aproximadamente. ¡Duerman temprano, amores! [T茅 con leche]



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