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Cap铆tulo 8: Heterosexual

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—... Director Ji, ¿no tiene usted modales b谩sicos de etiqueta social?

Hace un momento, estuvo a nada de encimarse sobre 茅l por completo.

Ji Jianci se qued贸 all铆 parado con total indiferencia. —¿Vas a ser mi esposa pronto y todav铆a necesitas etiqueta social?

—Pare, pare, espere un momento.

En sus m谩s de veinte a帽os de vida, Lin Qinghuai nunca hab铆a tenido un vaiv茅n emocional tan fuerte. Agit贸 la mano durante un buen rato antes de recuperarse del impacto de la palabra "esposa". Con semblante serio, dijo:

—Soy un hombre heterosexual, m谩s recto que una regla. Puedo actuar, pero...

—¿Pero qu茅?

—No puedo garantizar mi calidad actoral.

—No es necesario, solo s铆gueme la corriente —respondi贸 Ji Jianci.

—Lo que quiero decir es —Lin Qinghuai respir贸 hondo varias veces—, amigo, hay cosas que son naturales, ¿entiendes? Si me llamas as铆, no puedo garantizar que no te d茅 un pu帽etazo en p煤blico.

—Parece que sigues sin entender el contrato. ¿Necesitas que te lo explique cl谩usula por cl谩usula? —La expresi贸n de Ji Jianci se volvi贸 severa—. Si te sientes forzado, todav铆a est谩s a tiempo de arrepentirte.

Lin Qinghuai guard贸 silencio, como si realmente estuviera considerando la opci贸n con seriedad. De repente, llamaron a la puerta y entr贸 la voz del camarero:

—Se帽ores, ¿podemos empezar a servir los platos?

—Adelante. —Ji Jianci se ajust贸 los pu帽os de la camisa, lanz贸 una mirada a la cintura de Lin Qinghuai y a帽adi贸 pausadamente—: Comamos primero.

Lin Qinghuai se sent贸, ordenando mentalmente todo lo ocurrido en estos d铆as. Con raz贸n se hab铆a "encontrado" con Ji Jianci en el ba帽o antes de empezar a trabajar; con raz贸n Ji Jianci fue a la f谩brica el primer d铆a cuando casi nunca iba, y con raz贸n lo invit贸 a cenar por "casualidad". No hab铆a tantas coincidencias; todo fue deliberado.

Levant贸 la vista para observar al hombre frente a 茅l y capt贸 una sombra de sonrisa en sus labios. Al recordar c贸mo lo describ铆an Ruan Zhao y sus colegas, su boca hizo una mueca. Es muy guapo, l谩stima que sea un gran pervertido.

—¿En qu茅 est谩s pensando? —pregunt贸 Ji Jianci.

Lin Qinghuai volvi贸 en s铆, neg贸 con la cabeza y no pudo evitar la curiosidad:

—Director Ji, ¿por qu茅 acept贸 el matrimonio comercial con la familia Lin?

—¿No lo sabes? —pregunt贸 Ji Jianci. Lin Qinghuai neg贸—. Los asuntos de casa... realmente no los conozco bien.

—Mi padre y el t铆o Lin son viejos amigos, se conocen a fondo y est谩n en situaciones similares. El t铆o Lin necesita consolidar su posici贸n en la familia principal de los Lin, y yo necesito echar ra铆ces firmes en Ciudad Hai. Al casarnos, muchos asuntos pasan de ser temas p煤blicos a ser asuntos familiares.

Ji Jianci sinti贸 una extra帽a curiosidad. Parec铆a que el chico no sab铆a absolutamente nada del negocio de los Lin; incluso trabajaba en otra empresa como un dise帽ador desconocido. Ninguna familia rica criar铆a a su heredero de esa forma, a menos que fuera un hijo ileg铆timo.

—Te vi cuando ten铆as un a帽o —dijo de repente Ji Jianci—. Luego el t铆o Lin te mantuvo muy oculto; pens茅 que te estaba preparando como alg煤n sucesor secreto, pero resulta que... terminaste en JN.

Lin Qinghuai quiso decir que nunca se hab铆an visto, pero se limit贸 a negar.

—¿Ah s铆? No lo recuerdo. No conozco Zeyou y no me interesa.

—¿Entonces por qu茅 quisiste ser dise帽ador de joyas? —insisti贸 Ji Jianci—. Pulir piedras no es f谩cil, cansa mucho y da帽a la vista.

Lin Qinghuai lo mir贸 fijamente por dos segundos y, al darse cuenta de algo, aclar贸:

—De verdad no es por usted. Ni siquiera sab铆a qui茅n era antes de enviar mi curr铆culum.

Ji Jianci suspir贸 con cierta resignaci贸n: —No dije que fuera por m铆. ¿Crees que te di luz verde para entrar a la empresa en secreto?

—No —neg贸 Lin Qinghuai de inmediato—. Entr茅 a la empresa porque tengo la capacidad.

Su tono era firme y seguro, lo que le record贸 a Ji Jianci su destreza puliendo piedras. En teor铆a, ning煤n joven heredero de un conglomerado en ascenso querr铆a aprender una habilidad tan sacrificada; lo normal es que no supieran lo que es el trabajo duro, pero 茅l era diferente.

—¿Te gusta el jade? —pregunt贸 Ji Jianci.

Lin Qinghuai guard贸 silencio un largo rato antes de devolver la pregunta con melancol铆a:

—Director Ji, ¿a usted le gusta trabajar?

Ji Jianci: —...

—Ya ve, a nadie le gusta.

—¿Entonces por qu茅 lo haces?

—Por supuesto que para ganar dinero —respondi贸 Lin Qinghuai sin pensarlo—. Para ganar mi propio dinero.

Ji Jianci solt贸 una carcajada. —No esperaba que fueras un interesado.

Estas dos cenas con Ji Jianci no hab铆an sido tan insoportables como Lin Qinghuai imagin贸. A diferencia de los rumores, Ji Jianci no era tan inhumano. Salvo por los tanteos iniciales, la segunda mitad de la cena fue incluso caballerosa y respetuosa con los l铆mites.

Casi al terminar, Lin Qinghuai puso la excusa de ir al ba帽o para intentar pagar la cuenta, solo para enterarse de que Ji Jianci ya lo hab铆a hecho. Estas dos cenas no eran baratas; Lin Qinghuai estim贸 el precio y, haciendo de tripas coraz贸n, le transfiri贸 el dinero a Ji Jianci.

Al volver al reservado, Ji Jianci estaba mirando su tel茅fono; la pantalla estaba encendida en el chat con Lin Qinghuai. Ji Jianci puso una expresi贸n indescifrable, cerr贸 la aplicaci贸n al verlo entrar y dijo:

—No tienes por qu茅 ser tan cort茅s conmigo. Vamos, te llevo.

—Mi chofer...

Lin Qinghuai pensaba dejar que el chofer lo llevara, pero al mirar el m贸vil vio que le hab铆a enviado un mensaje hac铆a dos horas; se hab铆a ido casi inmediatamente despu茅s de dejarlo.

Ji Jianci aprovech贸 para pasarle un brazo por los hombros a Lin Qinghuai, alisando su camisa. —Vamos, tu hermano te lleva.

Lin Qinghuai mide un metro ochenta y cinco, una estatura considerable que normalmente no le daba oportunidades de que otros lo abrazaran as铆. Pero Ji Jianci, quien sabe qu茅 habr铆a comido para crecer tanto, le sacaba unos diez cent铆metros; parec铆a un gigante que pod铆a rodearlo con total facilidad.

—... —Lin Qinghuai intent贸 zafarse hacia adelante, pero en cuanto avanz贸 un poco, el brazo del otro lo atrajo de vuelta. Recibi贸 unas palmadas ligeras en el pecho y una voz estall贸 junto a su o铆do: —¿No eres un hombre heterosexual? ¿Por qu茅 huyes?

Lin Qinghuai se detuvo y, tras dudarlo, baj贸 las manos. Realmente no era para tanto; era un gesto de lo m谩s com煤n. Seguir resisti茅ndose solo lo har铆a parecer remilgado. As铆 que dej贸 caer sus brazos y, por un momento, pens贸 en hacerle una llave de judo a Ji Jianci, pero al intentar agarrarlo se golpe贸 con el reloj del otro y retir贸 la mano r谩pidamente.

"¿Me est谩 seduciendo?", pens贸 Ji Jianci alzando una ceja.

Al estar tan cerca, pod铆a oler un aroma muy tenue a jab贸n en Lin Qinghuai; no era la fragancia t铆pica de productos de lujo, pero se sent铆a muy limpio. Ji Jianci es algo tiquismiquis con la limpieza; se hab铆a pasado la cena observ谩ndolo con detalle antes de decidirse a tocarlo.

Se sent铆a bastante suave, pero estaba r铆gido como un palo, inc贸modo y en silencio. As铆, en esa extra帽a tensi贸n, entraron al ascensor abrazados. El ascensor se detuvo un par de veces; cada persona que entraba miraba primero a Ji Jianci, luego a Lin Qinghuai y finalmente desviaba la vista con expresi贸n curiosa. Probablemente les resultaba chocante ver a dos hombres de traje en esa actitud tan cercana.

Lin Qinghuai sent铆a la mirada de Ji Jianci; apret贸 los pu帽os y mantuvo el cuello r铆gido mirando al frente. En cuanto llegaron al s贸tano dos, antes de que Ji Jianci hablara, Lin Qinghuai dio un paso largo hacia afuera y se sacudi贸 los hombros. —Vamos.

—P谩same tu ubicaci贸n.

Lin Qinghuai pensaba pedirle que lo llevara a su piso alquilado, pero de pronto record贸 que deb铆a pasar por la villa. Tras un silencio, le envi贸 la ubicaci贸n. Luego, record贸 algo y pregunt贸:

—¿Por qu茅 no es la se帽orita Ji?

Ji Jianci se detuvo y lo mir贸 como si hubiera dicho un disparate. Tras observar que no hab铆a malicia en sus ojos, respondi贸:

—Es muy joven. Si se va a casar, deber铆a hacerlo con alguien a quien ame.

—Ah —dijo Lin Qinghuai, y no pregunt贸 m谩s.

Su expresi贸n no cambi贸 mucho, parec铆a tranquilo, pero Ji Jianci capt贸 una chispa fugaz de sorpresa y melancol铆a en sus ojos. Ji Jianci pens贸 de repente que Lin Qinghuai y Ji Xinyan ten铆an casi la misma edad. Su hermana era joven, consentida desde ni帽a y algo inmadura; ni sus padres ni 茅l quer铆an que se viera forzada a un matrimonio comercial.

Pero, siendo tambi茅n padres y teniendo un hijo joven, los Lin no hab铆an tenido esa consideraci贸n con Lin Qinghuai. ¿Solo porque era un chico?

Ji Jianci mir贸 a Lin Qinghuai a los ojos y, tras dudar, dijo: —Eres mucho m谩s sensato que ella.

Ante esas palabras, Lin Qinghuai esboz贸 una sonrisa muy leve, casi imperceptible; no parec铆a estar feliz. Subieron al coche y Lin Qinghuai se abroch贸 el cintur贸n, distra铆do, con la cabeza llena de pensamientos sobre el matrimonio. Objetivamente, Ji Jianci cumpl铆a con todo: guapo, alto, rico y poderoso. Pero, por muy bueno que fuera, segu铆a siendo un hombre, y Lin Qinghuai no pod铆a cambiar su naturaleza ni su orientaci贸n. No entend铆a c贸mo sus padres, sabiendo que era heterosexual, decidieron casarlo con un hombre.

Mientras estaba absorto, una mano de dedos largos apareci贸 frente a su vista y se agit贸. Lin Qinghuai parpade贸 y mir贸 a Ji Jianci.

—¿Qu茅 quieres escuchar? —pregunt贸 Ji Jianci.

—Lo que sea —respondi贸 Lin Qinghuai sin pensar.

—¿Qu茅 g茅nero musical te gusta? —Ji Jianci desliz贸 un dedo por la pantalla—. Elige t煤.

—Rock —dijo Lin Qinghuai.

—Hecho.

Puso la m煤sica y arranc贸. El GPS marcaba veinte minutos. Los golpes de bater铆a del rock lo envolv铆an todo; Ji Jianci no sol铆a escuchar eso al conducir, pero no le result贸 molesto, sino m谩s bien estimulante. Al notar que el copiloto no se mov铆a, pens贸 que se hab铆a dormido y aprovech贸 un sem谩foro en rojo para mirarlo.

Lin Qinghuai miraba por la ventana.

—¿Qu茅 pasa? —pregunt贸 Ji Jianci. Lin Qinghuai se gir贸. Ji Jianci lo miraba fijamente—. ¿No est谩s feliz?

La luz roja del sem谩foro se reflejaba en los ojos de Lin Qinghuai, d谩ndoles un tono rojizo y una mirada de inusual extrav铆o. Neg贸 con la cabeza suavemente. Su car谩cter siempre era apacible y casi nadie lograba notar sus cambios de humor, pero Ji Jianci lo hizo.

Al cruzar la intersecci贸n, Ji Jianci se detuvo a un lado de la calle, apag贸 la m煤sica y le dijo:

—Piensa bien lo del matrimonio esta noche al volver. Cuando lo tengas claro y decidas si quieres este acuerdo comercial, ven a mi oficina con tu libro de familia y tu identificaci贸n.

Nota del autor:

Director Ji: Esto no est谩 bien.

¡Gracias por los regalitos, amores! Mua, mua, mua.



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