Lin Qinghuai se qued贸 at贸nito por un momento antes de darse cuenta de que se refer铆a al compromiso; neg贸 con la cabeza.
—Estoy bien.
De repente, Ji Jianci se desplaz贸 hacia Lin Qinghuai, sent谩ndose a su lado hasta que sus hombros casi se tocaron. Dijo pausadamente:
—Eso significa que s铆 lo est谩s, al menos un poco.
Lin Qinghuai lo pens贸 y asinti贸 levemente:
—Un poco, s铆. Despu茅s de todo, es mi primer compromiso, y adem谩s, con un hombre.
Apenas termin贸 de hablar, la mano de Lin Qinghuai fue atrapada suavemente. Esa mano estaba m谩s c谩lida que el agua de la terma, pero su movimiento fue delicado; enganch贸 su dedo anular y, al segundo siguiente, sinti贸 el contacto de un metal fr铆o. El dedo fue rodeado a la perfecci贸n por un anillo.
Lin Qinghuai levant贸 la mano; Ji Jianci no lo solt贸, as铆 que ambos anillos, incrustados con jade de alta pureza (tipo cristal), aparecieron ante sus ojos.
—Feliz compromiso —dijo Ji Jianci.
Lin Qinghuai se qued贸 mirando los dos anillos superpuestos, absorto. Tras un largo silencio, murmur贸:
—Es realmente hermoso.
El jade era de una transparencia alt铆sima, y los peque帽os diamantes incrustados eran preciosos; elegante pero no exagerado. No era un dise帽o com煤n de cat谩logo; se notaba a leguas que era una pieza hecha a medida y de gran valor. Lin Qinghuai pens贸 que comprar铆an cualquier anillo de compromiso para salir del paso, no esperaba que Ji Jianci se lo tomara tan en serio.
—Con que te guste es suficiente —Ji Jianci retir贸 la mano—. Ma帽ana habr谩 mucha gente, y es inevitable que algunos no tengan buenas intenciones. He simplificado el protocolo todo lo posible, no tengas miedo.
Lin Qinghuai baj贸 la vista hacia el anillo en su mano y asinti贸 suavemente. Despu茅s de un rato, pregunt贸:
—¿Este anillo lo hizo alg煤n dise帽ador de la empresa?
Incluso para 茅l ser铆a dif铆cil tallar algo que encajara tanto con su est茅tica; adem谩s, se notaba que era obra de un experto veterano, perfecto en cada detalle.
—No, lo dise帽贸 un maestro antiguo —respondi贸 Ji Jianci.
—Tiene una t茅cnica incre铆ble —coment贸 Lin Qinghuai—. No debi贸 ser barato, ¿verdad?
Ji Jianci neg贸 con la cabeza:
—No es caro. T贸malo como un regalo de compromiso.
En realidad, 茅l mismo hab铆a volado a Yunnan hac铆a medio mes para elegir personalmente las piedras y luego busc贸 al maestro m谩s prestigioso de la zona para el encargo. Eran perfectos para Lin Qinghuai.
Lin Qinghuai ech贸 la cabeza hacia atr谩s apoy谩ndose en el borde de la tina y solt贸 una risita breve y fugaz. Ji Jianci se gir贸 a mirarlo y sus miradas chocaron de improviso. El vapor del agua le hab铆a puesto las mejillas y la punta de la nariz un poco rosadas, y sus ojos, empa帽ados, miraban a Ji Jianci con diversi贸n.
—¿De qu茅 te r铆es? —pregunt贸 Ji Jianci.
Lin Qinghuai neg贸 con la cabeza, retir贸 la vista y se mir贸 a s铆 mismo dentro del agua.
—Nada, solo me parece asombroso. Estando as铆, totalmente... al natural, te las apa帽aste para sacar dos anillos de la nada.
Ji Jianci le mostr贸 las palmas de las manos:
—Los traje en la mano al entrar.
—¿Y si se hubieran ca铆do al agua? —Lin Qinghuai intent贸 darle una palmada juguetona en la palma a Ji Jianci.
Su intenci贸n era chocar los cinco, pero no esperaba que Ji Jianci le atrapara la mano, entrelazara sus dedos con firmeza y tirara de 茅l hacia su costado. La distancia se acort贸 bruscamente; los hombros, que antes apenas se rozaban, quedaron pegados. Lo primero que sinti贸 fue la temperatura corporal de Ji Jianci, considerablemente m谩s alta que la suya.
—No se caen —dijo Ji Jianci.
Lin Qinghuai sinti贸 que las mejillas le ard铆an inexplicablemente; pens贸 que era por haber pasado demasiado tiempo en el agua. Solt贸 la mano de Ji Jianci y se puso de pie de un salto.
—¡Ya basta, hace mucho calor!
La tina no era profunda, as铆 que al levantarse as铆, el agua que ca铆a de su cuerpo salpic贸 a Ji Jianci en la cara, dejando su figura totalmente al descubierto. Ji Jianci se apart贸 el cabello mojado de la frente, lo observ贸 durante medio segundo y luego levant贸 la barbilla se帽al谩ndolo.
El peque帽o heterosexual reaccion贸 por fin y se cubri贸 r谩pidamente. Ji Jianci solt贸 una risita y gir贸 la cabeza para no mirarlo. Por el rabillo del ojo pudo ver c贸mo sal铆a de la tina atropelladamente, agarraba una toalla y se cubr铆a el frente con prisa, sin darse cuenta de que se cubr铆a el lado equivocado. Tras el sonido de unos pasos r谩pidos, se oy贸 el ruido del agua en la ducha.
Ji Jianci se levant贸 sin prisa, tom贸 una toalla y se dirigi贸 a la ducha; abri贸 la puerta. Lin Qinghuai, que estaba con la cabeza hacia atr谩s dejando que el agua caliente le cayera en la cara, se gir贸 bruscamente. Ten铆a los ojos llenos de agua y, antes de poder ver bien, sinti贸 que una silueta alta se acercaba y lo empujaba un poco hacia adentro.
Lin Qinghuai se limpi贸 la cara y descubri贸 que Ji Jianci hab铆a entrado en la ducha con total naturalidad, cerrando la puerta, con la clara intenci贸n de ba帽arse con 茅l.
—Oye —Lin Qinghuai cerr贸 el grifo de golpe y se cubri贸 con las manos—. ¿Qu茅 haces?
—Ba帽arme, ¿qu茅 va a ser? —respondi贸 Ji Jianci. Al ver a Lin Qinghuai cubri茅ndose la parte inferior con recelo mientras el resto quedaba a la vista, Ji Jianci sonri贸 de lado—. ¿Qu茅 escondes? ¿Acaso tienes algo que yo no tenga?
Lin Qinghuai lo pens贸 un segundo y pareci贸 encontrarle l贸gica. Pero al pensarlo mejor, sinti贸 que algo no iba bien e intent贸 escabullirse, pero Ji Jianci lo agarr贸 del brazo y lo atrajo de vuelta.
—¿Por qu茅 huyes? ¿Nunca has estado en ba帽os p煤blicos?
El vapor y el aroma de Ji Jianci lo envolvieron. Lin Qinghuai se puso rojo, desvi贸 la mirada y encogi贸 el cuerpo intentando alejarse lo m谩s posible contra la pared.
—¡No, soy del sur! (En China, los ba帽os p煤blicos son m谩s comunes en el norte).
Ji Jianci estaba muy cerca; Lin Qinghuai pod铆a sentir el calor que emanaba de su piel. Se pegaba a la pared con todas sus fuerzas para evitar cualquier contacto accidental.
—Somos dos hombres, ¿qu茅 tiene de malo ba帽arse juntos? Eres heterosexual, ¿de qu茅 tienes miedo?
—Yo...
El tono de Ji Jianci era tan razonable que Lin Qinghuai no supo c贸mo rebatirlo. Si ya se hab铆an ba帽ado juntos en la terma, una ducha no deber铆a ser diferente. El problema era que en la terma la luz era tenue, pero en la ducha estaba todo iluminado; se ve铆a absolutamente todo, se quisiera o no.
El espacio no era peque帽o, cab铆an los dos de sobra. Ji Jianci abri贸 la ducha superior, coloc贸 a Lin Qinghuai debajo y le apret贸 un dedo de la mano:
—Tienes la piel toda arrugada del agua, l谩vate r谩pido y terminamos.
Dicho esto, Ji Jianci se dio la vuelta y empez贸 a lavarse por su cuenta sin volver a mirar a Lin Qinghuai, como si de verdad solo quisiera ahorrar tiempo. Lin Qinghuai imit贸 el gesto y se puso de espaldas a 茅l para ducharse.
Poco despu茅s, oy贸 un siseo muy bajo detr谩s de 茅l. Antes de que pudiera girarse, Ji Jianci ya hab铆a abierto la puerta de cristal y salido. La puerta estaba empa帽ada, solo se ve铆a una sombra alta. Lin Qinghuai cerr贸 el agua y se qued贸 mirando sus dedos arrugados. Antes de salir, un trozo del vapor del cristal fue limpiado, revelando los ojos afilados de Ji Jianci.
—¿Terminaste?
Lin Qinghuai asinti贸. Se abri贸 la puerta, el vapor se escap贸 y, al dar un paso fuera, fue envuelto de inmediato en una toalla amplia y gruesa. Unas manos grandes empezaron a frotarle el cabello a trav茅s de la toalla. Lin Qinghuai intent贸 resistirse, pero la diferencia de fuerza era demasiada; se rindi贸 y dej贸 que lo masajeara.
Cuando dej贸 de gotear, Ji Jianci lo solt贸, cambi贸 por una toalla nueva y, envolvi茅ndolo desde atr谩s, hizo un nudo r谩pido en su costado. Le dio unas palmaditas y le susurr贸 al o铆do:
—La pr贸xima vez recuerda cubrirte tambi茅n por detr谩s.
Lin Qinghuai: ¡!
Nota del autor:
Cocinando a la rana en agua tibia.
¡Olvid茅 programar la publicaci贸n! Lo siento, amores.

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