脷ltimos Cap铆tulos actualizados

Cap铆tulo 18: El compromiso

Opciones de Lectura:



Lin Qinghuai se enderez贸 de golpe para zafarse.

—¿Y qu茅 esperabas?

—Veo que te las sabes todas —coment贸 Ji Jianci al ver que el chico luc铆a un rostro lozano y lleno de vitalidad.

—Si no tuviera al menos este nivel de perspicacia, habr铆a crecido en vano.

Lin Qinghuai sab铆a que lo que acababa de hacer era parte de sus "deberes", as铆 que preguntar m谩s ser铆a cruzar la l铆nea. Sin embargo, Ji Jianci tom贸 la iniciativa de hablar:

—Ese de hace un momento era un actor del departamento de artistas. Su familia tiene influencias y nos hemos cruzado en un par de banquetes, pero no somos cercanos.

Lin Qinghuai se qued贸 at贸nito antes de decir:

—En realidad, no tienes que darme explicaciones, lo entiendo.

—¿Qu茅 entiendes? —pregunt贸 Ji Jianci.

—Somos hombres, entiendo c贸mo funcionan estas cosas —respondi贸 Lin Qinghuai con una sonrisa mientras le daba una palmada en el hombro—. El gimnasio te est谩 dando muy buenos resultados, ¿eh?

Ji Jianci: —...

Para cuando regresaron a la habitaci贸n ya era bastante tarde. Lin Qinghuai empez贸 a sentir el cansancio en cuanto subieron al ascensor y sigui贸 a Ji Jianci al cuarto medio aturdido por el sue帽o. Al levantar la vista, se dio cuenta de que era una habitaci贸n con una cama de matrimonio.

Y era una cama realmente grande.

Ji Jianci se quit贸 la chaqueta. Al girarse, vio que Lin Qinghuai segu铆a parado en la puerta, con sus ojos redondos clavados fijamente en la cama. Sobre ella hab铆a dos juegos de pijamas que Ji Jianci hab铆a tra铆do de casa: eran de dise帽o para parejas.

—¿Qu茅 pasa? —Ji Jianci se detuvo—. ¿Nunca has dormido con un hombre?

Lin Qinghuai levant贸 la cabeza de golpe.

—¡Pues claro que no!

—¿No eres heterosexual? —dijo Ji Jianci—. Para los heterosexuales es normal dormir juntos.

Lin Qinghuai se dio cuenta entonces de que hab铆a malinterpretado la situaci贸n. Su cara se puso roja al instante, baj贸 la cabeza para evitar la mirada del otro y murmur贸:

—Pero nunca he compartido cama con nadie.

—Si no te sientes c贸modo, puedo ir a reservar otra habitaci贸n —dijo Ji Jianci haciendo amago de ponerse la chaqueta de nuevo.

Sin embargo, Lin Qinghuai dio un paso hacia adentro y, como para demostrar algo, cerr贸 la puerta con una expresi贸n de quien va a una ejecuci贸n heroica.

—Dormiremos juntos y ya est谩.

Ji Jianci colg贸 su chaqueta a un lado y, sin ocultarse lo m谩s m铆nimo, empez贸 a desabrocharse la camisa. En un momento la dej贸 abierta, revelando unos abdominales perfectamente definidos. Con la ropa puesta no se notaba, pero al quit谩rsela era evidente que era mucho m谩s robusto de lo que parec铆a; una musculatura en su punto justo, el est谩ndar de "estilizado con ropa, atl茅tico sin ella".

Antes de quitarse los pantalones, Ji Jianci lanz贸 una mirada r谩pida a Lin Qinghuai y not贸 que el chico segu铆a observ谩ndolo. As铆 que, bajo su mirada, empez贸 a desabrocharse el cintur贸n con parsimonia.

Viendo que estaba a punto de bajarse los pantalones, Lin Qinghuai retir贸 la vista de golpe, se meti贸 en el ba帽o y cerr贸 la puerta con un estruendo. Apenas cerr贸, alguien llam贸. Era la voz de Ji Jianci desde el otro lado:

—Tu ropa.

La puerta se abri贸 apenas una rendija, un brazo sali贸 disparado para tomar la prenda y se retrajo al instante. No es que Lin Qinghuai no hubiera visto cuerpos masculinos antes —en verano es com煤n ver a hombres sin camiseta—, pero estar en un hotel, bajo una luz c谩lida y tenue, observando a un hombre desvestirse de esa forma, resultaba demasiado extra帽o.

Se acerc贸 al espejo, se ech贸 agua fr铆a en la cara y, cuando su respiraci贸n se calm贸, tom贸 el pijama que le hab铆a dado Ji Jianci. Era de algod贸n de color claro, muy suave al tacto y con el mismo aroma al suavizante de la casa de Ji Jianci. As铆 que eso era lo que hab铆a en aquella bolsa grande.

Cuando Lin Qinghuai sali贸, Ji Jianci ya estaba con su pijama a juego sentado al borde de la cama, con el port谩til y una expresi贸n seria. Al o铆rlo, cerr贸 el ordenador y lo dej贸 a un lado.

—A partir de la semana que viene no podremos ir juntos al trabajo.

Lin Qinghuai se sorprendi贸, pero luego dijo:

—¿Reci茅n te das cuenta?

Desde el primer d铆a que Lin Qinghuai intent贸 escabullirse, Ji Jianci hab铆a empezado a madrugar much铆simo para salir a correr, regresando con el desayuno para el chico y llev谩ndolo luego a la oficina. Lin Qinghuai intent贸 rechazarlo sin 茅xito, por lo que cada vez que llegaban al estacionamiento, sal铆a disparado del coche como un conejo por miedo a que alg煤n colega lo viera bajar del auto del gran jefe.

—Vuelvo a la sede central la semana que viene. Enviar谩n a alguien m谩s para la sucursal. Si tienes cualquier problema en la empresa, d铆melo o busca a Zhao Chen.

Lin Qinghuai asinti贸 solemnemente, intentando reprimir la sonrisa que quer铆a asomar a sus labios.

—Entendido.

"Por fin dejar茅 de vivir con el coraz贸n en un pu帽o, como si estuvi茅ramos teniendo una aventura", pens贸.

—Vaya, ¿tan feliz te hace no ir conmigo al trabajo?

—¿Eh? —Lin Qinghuai jurar铆a que su expresi贸n no hab铆a cambiado, no sab铆a c贸mo Ji Jianci lo hab铆a notado—. No, para nada.

Ji Jianci destap贸 la cama, se subi贸 y dio unas palmadas en el sitio de al lado. La cama med铆a unos dos metros y medio de ancho, espacio m谩s que suficiente para los dos, dejando incluso un hueco grande en medio.

"Seguir con remilgos ser铆a de mala educaci贸n", pens贸 Lin Qinghuai. As铆 que apag贸 la luz, rode贸 la cama por el otro lado y, aprovechando que Ji Jianci no miraba, arrastr贸 su almohada hacia el borde y se acost贸 r谩pidamente. El cansancio que recorr铆a todo su cuerpo no le dej贸 fuerzas para pensar; en cuanto toc贸 la almohada, sus p谩rpados empezaron a pesarle.

Justo cuando estaba entre el sue帽o y la vigilia, un brazo lo rode贸 por la cintura desde atr谩s. Un aliento c谩lido le roz贸 el pabell贸n de la oreja y sinti贸 un cuerpo caliente pegado a su espalda. Lin Qinghuai abri贸 los ojos aturdido. Al bajar la vista, vio que Ji Jianci le daba unas palmaditas suaves en el abdomen, como si estuviera arrullando a un ni帽o, con las rodillas pegadas a sus corvas, uniendo sus cuerpos sin dejar un resquicio.

Lin Qinghuai abri贸 la boca, pero sus palabras fueron reemplazadas por un bostezo. El cansancio era demasiado grande y el olor de Ji Jianci resultaba agradable y tranquilizador. Lin Qinghuai levant贸 la mano, inicialmente para apartar la del otro, pero termin贸 dej谩ndola caer suavemente sobre ella.

"Son dos hombres, ¿qu茅 m谩s da dormir abrazados?", pens贸 mientras ca铆a en el sue帽o, sin notar la mirada profunda y oscura de quien lo abrazaba por detr谩s.

Ji Jianci rodeaba a Lin Qinghuai; con una sola mano pod铆a abarcarle casi toda la cintura. Era delgado, casi sin grasa; pod铆a sentir los huesos bajo su mano. Si no fuera por su estatura, la complexi贸n de Lin Qinghuai ser铆a como la de un gatito desnutrido. Pronto sinti贸 que el chico se relajaba y su respiraci贸n se volv铆a r铆tmica. Ji Jianci intent贸 retirar la mano con cuidado y tom贸 su m贸vil.

Con la luz apagada, el resplandor de la pantalla iluminaba el rostro de Ji Jianci, quien se qued贸 inm贸vil por un momento. Una sospecha audaz cruz贸 su mente. Pero si quer铆a confirmarla, tendr铆a que investigar por su cuenta. Los Lin eran muy herm茅ticos, preguntar no servir铆a de nada. Ji Jianci guard贸 silencio un instante y envi贸 un mensaje a su asistente.

La fiesta de compromiso se fij贸 para el 煤ltimo s谩bado del mes, en esa misma finca. Los padres de ambos llevaban tiempo con los preparativos; cada d铆a, al salir del trabajo, un chofer recog铆a a Lin Qinghuai para ir a probar el men煤 o los trajes, haciendo que todo pareciera m谩s solemne que una boda real.

El viernes, ambos se adelantaron un d铆a a la finca. Lin Qinghuai fue directo a darse un masaje; mientras lo atend铆an, soltaba peque帽os quejidos y le dec铆a a Ji Jianci:

—Comprometerse es demasiado problem谩tico.

—El t铆o Lin quiere aprovechar para hacer p煤blica tu identidad, es bueno que sea solemne —dijo Ji Jianci con voz algo ronca.

Lin Qinghuai iba a responder, pero solt贸 otro gemido involuntario por la presi贸n del masaje. Ji Jianci carraspe贸 con fuerza:

—Mejor no hables por ahora.

—¿Eh? Va... vale...

"¿Es que no se da cuenta de los sonidos que est谩 haciendo...?", pens贸 Ji Jianci.

Tras el masaje, Lin Qinghuai propuso tomar un ba帽o, as铆 que Ji Jianci reserv贸 una terma privada. Una vez en el agua, se deshicieron de las toallas. Lin Qinghuai se apoy贸 en un borde mientras Ji Jianci se sentaba a cierta distancia, observ谩ndolo en silencio. El agua apenas le cubr铆a las clav铆culas.

—Si茅ntate un poco m谩s arriba, o te costar谩 respirar —dijo Ji Jianci.

Lin Qinghuai obedeci贸, solt贸 un largo suspiro y mir贸 a Ji Jianci. Se dio cuenta de que este no le quitaba el ojo de encima, con las pupilas oscuras como la tinta.

—¿Qu茅 pasa? —pregunt贸 Lin Qinghuai.

—¿Est谩s nervioso? —devolvi贸 Ji Jianci.

Nota del autor:

Director Ji: La psicolog铆a inversa funciona de maravilla.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario