Cuando Lin Qinghuai regres贸 a la empresa, no encontr贸 a todos absortos en sus tareas como de costumbre, sino que estaban agrupados discutiendo algo con entusiasmo. Hab铆a el doble de gente de lo habitual, incluyendo varias caras nuevas que Lin Qinghuai no reconoc铆a; la oficina estaba inusualmente animada.
Al verlo entrar, un colega lo llam贸 de inmediato, abri茅ndole un peque帽o espacio:
—¡Qinghuai, ven r谩pido! ¡Ya salieron las piezas terminadas del 煤ltimo lote!
Estas piezas eran los modelos de exhibici贸n que todo el departamento de dise帽o hab铆a preparado en conjunto, y la empresa incluso hab铆a contratado a la peque帽a estrella con m谩s proyecci贸n del momento para promocionarlas.
Aprovechando su estatura, Lin Qinghuai pudo ver la pulsera en la delgada mu帽eca del joven artista; la joya hac铆a que su piel resaltara muy blanca.
—¿Lin Qinghuai?
脡l segu铆a sumergido en la apreciaci贸n de su propio dise帽o cuando escuch贸 que lo llamaban. Se sobresalt贸 y levant贸 la vista. Frente a 茅l hab铆a un chico alto y delgado que le resultaba familiar; Lin Qinghuai lo observ贸 fijamente unos segundos hasta que reconoci贸 que era su primo lejano, con quien apenas ten铆a trato.
—Qu茅 coincidencia, ¿se conocen? —pregunt贸 un compa帽ero.
Cheng Yang baj贸 la mano y dijo con una sonrisa algo burlona:
—Nos conocemos, s铆.
Lin Qinghuai a帽adi贸 de inmediato:
—No mucho.
—Perfecto entonces, pueden aprovechar para charlar y compartir ideas —dijo el supervisor.
Cheng Yang se quit贸 la pulsera, la devolvi贸 a su sitio y arrastr贸 a Lin Qinghuai hacia afuera. Mientras caminaban, gir贸 la cabeza para decir:
—Sigan con lo suyo, nosotros nos retiramos.
Observando sus espaldas, Zhan Rui frunci贸 el ce帽o y murmur贸:
—¿De d贸nde sali贸 este tipo exactamente?
Como ten铆an una estatura similar, en cuanto salieron al pasillo vac铆o, Cheng Yang solt贸 a su primo. Se detuvo al final del corredor y pregunt贸:
—¿Qu茅 est谩 pasando contigo?
—Lo que ves —respondi贸 Lin Qinghuai—. Vengo a trabajar.
—¿De verdad... no piensas volver a Zeyou? —dijo Cheng Yang—. Mi t铆o solo te tiene a ti, ¿no vas a heredar la empresa?
—Zeyou no contrata dise帽adores de joyas. Si vuelvo, lo m谩ximo que har铆a ser铆a incrustar diamantes en sus robots.
Cheng Yang record贸 algunos rumores que hab铆a o铆do sobre el pasado de Lin Qinghuai, suspir贸 y finalmente neg贸 con la cabeza:
—Tus colegas dicen que te est谩s cargando de trabajo. Escucha... mis t铆os solo te tienen a ti, Zeyou ser谩 tuyo tarde o temprano, as铆 que no te sobreesfuerces tanto.
Lin Qinghuai sonri贸 levemente sin discutir.
—Me vuelvo a mi puesto de "empleado". Mant茅n mi identidad en secreto, por favor; nadie en la empresa lo sabe.
—Est谩 bien. —Cheng Yang se qued贸 all铆, viendo c贸mo Lin Qinghuai regresaba a paso r谩pido.
Hab铆a o铆do algo de sus padres sobre los or铆genes de su primo, aunque solo eran conjeturas. Desde peque帽os no hab铆an tenido mucho contacto, vi茅ndose solo en cenas familiares ocasionales. En toda la familia Lin, Lin Qinghuai destacaba por ser excepcionalmente guapo, especialmente por esos ojos que no se parec铆an a los de nadie m谩s.
Al regresar, la mayor铆a de los colegas se hab铆an ido, quedando solo unos pocos del grupo dos. Fang Hong segu铆a comentando las piezas terminadas. En cuanto Zhan Rui vio entrar a Lin Qinghuai, solt贸:
—No sab铆a que conoc铆as a Cheng Yang.
Lin Qinghuai no quer铆a revelar nada de su vida privada. Dud贸 un instante, asinti贸 y se fue directo a su puesto. Al verse ignorado, Zhan Rui se rasc贸 la cabeza con incomodidad y murmur贸:
—No sab铆a que ten铆as contactos tan importantes.
—¿Por qu茅 eso suena tan envidioso? —lo rega帽贸 Fang Hong—. ¿Qu茅 te pasa estos d铆as, Rui-ge? ¿Por qu茅 no dejas de vigilar a Qinghuai?
—¡Qui茅n dice que lo vigilo! ¡No te imagines cosas! ¡Solo fue un comentario!
Lin Qinghuai se puso los auriculares, haciendo como si no oyera nada. Zhan Rui volvi贸 a su sitio y empez贸 a escribir en su m贸vil, lanzando miradas furtivas hacia Lin Qinghuai de vez en cuando.
...
A la hora del almuerzo, Ji Jianci recibi贸 un mensaje de su asistente:
[Director Ji, Cheng Yang, del departamento de artistas, vino esta ma帽ana y estuvo charlando a solas con el dise帽ador Lin. Actualmente, el Sr. Lin no ha ido a comer, ¿necesita que se lo recuerde?]
Al leer "Cheng Yang", Ji Jianci frunci贸 el ce帽o ligeramente; al terminar de leer el mensaje, su ce帽o se profundiz贸. Respondi贸 con un "vale" y llam贸 a Lin Qinghuai.
Nadie contest贸.
—¿Pasa algo? ¿Alg煤n problema en la empresa? —pregunt贸 su madre.
—No es nada. —Ji Jianci fue a la cocina por un porta viandas t茅rmico y, bajo la atenta mirada de sus padres, sirvi贸 comida para dos personas—. Sigan comiendo tranquilos.
—¿A d贸nde vas?
—Comer茅 en la oficina. —Se puso el abrigo y se dirigi贸 a la entrada, pero se detuvo—. Pap谩, queda con el t铆o Lin para una visita formal. Traer茅 a Qinghuai esta noche, as铆 que mejor v谩yanse a casa antes, para no asustarlo.
—¡Espera! —Ji Cheng no tuvo tiempo de reaccionar antes de que Ji Jianci cerrara la puerta de un golpe.
—M铆ralo —neg贸 su madre—, sigue de terco, pero mira lo preocupado que est谩. Es igualito a ti.
El apartamento no estaba lejos de la empresa; al llegar, fue directo al segundo grupo de dise帽o. A esa hora la oficina estaba desierta, salvo por Lin Qinghuai, a quien vio dibujando junto a la ventana. La luz del sol ca铆a sobre su perfil concentrado. Llevaba auriculares y no not贸 la presencia de Ji Jianci.
Ji Jianci se qued贸 all铆 quieto, observ谩ndolo en silencio. "Realmente se esfuerza", pens贸. A diferencia de otros j贸venes ricos que solo buscaban formas de acercarse a 茅l, Lin Qinghuai parec铆a genuinamente interesado en su trabajo.
Tras observarlo un rato, camin贸 sin prisas y se detuvo frente a su mesa, d谩ndole unos golpecitos. Un par de zapatos de cuero negro entraron de imprevisto en el campo visual de Lin Qinghuai. 脡l levant贸 la vista de golpe, el l谩piz digital se le resbal贸 de la mano y mir贸 a Ji Jianci con los ojos muy abiertos durante varios segundos antes de soltar:
—Casi me matas del susto.
—A plena luz del d铆a no te vas a morir de un susto. —Ji Jianci se inclin贸 para guardar el archivo por 茅l, apag贸 la pantalla y recogi贸 el l谩piz del suelo—. Sube conmigo.
—¿Para qu茅? —Lin Qinghuai estaba totalmente confundido.
—A m铆 me da igual —dijo Ji Jianci sin dar explicaciones—, pero si no quieres que tus colegas nos vean y malinterpreten algo, s铆gueme.
—Ah. —Lin Qinghuai lo sigui贸 obedientemente. Al esperar el ascensor, se fij贸 en el porta viandas; iba a preguntar cuando las puertas se abrieron.
Dentro hab铆a varios colegas que regresaban de comer temprano charlando animadamente. Al ver a Ji Jianci, guardaron silencio al un铆sono. Tras un momento de tensi贸n, Zhan Rui reaccion贸:
—Buenos d铆as, Director Ji. ¿Va a comer?
—S铆.
—A esta hora puede que ya no quede mucho en el comedor —coment贸 Zhan Rui.
Apenas termin贸 de hablar, una cabeza asom贸 por detr谩s de Ji Jianci preguntando con seriedad:
—¿En serio?
Zhan Rui dio un brinco del susto al notar a Lin Qinghuai, que estaba totalmente oculto tras la imponente figura de Ji Jianci.
—¿Ah...?
—¿No bajan? —pregunt贸 Ji Jianci.
—S铆, s铆, bajamos.
Salieron del ascensor y vieron a Lin Qinghuai entrar con Ji Jianci, manteniendo una distancia considerable, as铆 que pensaron que simplemente se hab铆an encontrado por azar. Sin embargo, Zhan Rui se qued贸 observando un buen rato: el ascensor lleg贸 al 煤ltimo piso y no volvi贸 a bajar.
En los meses que Ji Jianci llevaba all铆, se le hab铆a visto en el segundo grupo de dise帽o contadas veces, pero 煤ltimamente su asistente aparec铆a por all铆 constantemente.
Mientras sub铆an, Lin Qinghuai comprendi贸 que lo llevaba a comer a su oficina. Su est贸mago, que antes no protestaba, de repente se sinti贸 vac铆o y se lo toc贸 por instinto. Ji Jianci se gir贸 y lo vio.
—¿Tienes hambre?
Lin Qinghuai solt贸 su vientre y pregunt贸 con expresi贸n compleja:
—¿Usted... fue a casa a cocinar?
—Lo hizo la empleada —respondi贸 Ji Jianci. No parec铆a el tipo de hombre de hogar, as铆 que Lin Qinghuai no pod铆a imagin谩rselo con un delantal en la cocina—. Ah, vale —murmur贸—. Pero si tengo hambre ya ir茅 a comer yo solo, no tiene que molestarse.
—Si no hubiera venido, ¿qu茅 pensabas comer? —Ji Jianci lo mir贸 de reojo—. El comedor est谩 a punto de cerrar.
Justo en ese momento, el reloj de Lin Qinghuai vibr贸. 脡l sonri贸 de oreja a oreja y se lo mostr贸 a Ji Jianci:
—Puse una alarma. A esta hora ya no hay filas abajo, es el momento perfecto.
Ji Jianci: —...
Al llegar a la oficina del 煤ltimo piso, el asistente, que dudaba si entrar a llevar la comida, levant贸 la vista. Su rostro, siempre calmado, se tens贸 un instante antes de desviar la mirada r谩pidamente:
—Director Ji.
—Mmm. —Ji Jianci entr贸 en la oficina con Lin Qinghuai a la vista de todos.
En cuanto se cerr贸 la puerta, la secretaria se tap贸 la boca:
—Asistente Chen, esto...
—No preguntes —respondi贸 el asistente recuperando la compostura—. No digas nada y no indagues.
—... Entendido.
Nota del autor:
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