La oficina del presidente era asombrosamente grande. Lin Qinghuai sigui贸 a Ji Jianci hacia el interior, sinti茅ndose un poco fuera de lugar.
Ji Jianci sac贸 el porta viandas, lo coloc贸 sobre la mesa de centro y dijo:
—La comida de la empleada de casa es algo ligera de sabor, ven a probarla.
Al girarse y ver que Lin Qinghuai segu铆a all铆 parado sin moverse, Ji Jianci se acerc贸, lo tom贸 suavemente de la mu帽eca y tir贸 de 茅l hacia adelante. Lin Qinghuai se dej贸 llevar hasta el sof谩. Eran tres platos caseros, pero se ve铆an deliciosos. El est贸mago de Lin Qinghuai volvi贸 a traicionarlo con un rugido; mir贸 la cantidad y pregunt贸:
—Director Ji, ¿usted ya comi贸?
Ji Jianci estuvo a punto de decir que no, pero al ver a Lin Qinghuai tragando saliva, cambi贸 de parecer por un impulso:
—Ya com铆.
En estas pocas comidas, Ji Jianci se hab铆a dado cuenta de que, aunque Lin Qinghuai se ve铆a delgado, ten铆a buen apetito; siempre com铆a con seriedad y concentraci贸n, sumergido en su plato.
—Come, lo traje especialmente para ti. —Ji Jianci le entreg贸 los palillos, se sent贸 frente a 茅l y se qued贸 observ谩ndolo mientras com铆a.
En realidad, Lin Qinghuai ten铆a otra raz贸n para ir siempre a comer al final del turno: a esa hora, las encargadas del comedor sol铆an servirle raciones m谩s grandes, de lo contrario, siempre se quedaba con hambre. Al escuchar que era para 茅l, Lin Qinghuai no se anduvo con rodeos, dio las gracias y empez贸 a comer.
Ji Jianci lo observaba en silencio, recordando la foto que tom贸 deprisa la primera vez. Originalmente era solo para cumplir con sus padres y no la hab铆a mirado con detalle, pero ahora notaba que los modales de Lin Qinghuai eran excelentes, a pesar de su h谩bito de llenarse las mejillas como un h谩mster. Tras un rato, Lin Qinghuai levant贸 la vista, trag贸 lo que ten铆a en la boca y pregunt贸:
—Director Ji, ¿pasa algo m谩s?
—Nada, sigue comiendo.
Ji Jianci siempre ten铆a poco apetito y era estricto con su f铆sico, pero ver comer a Lin Qinghuai le abri贸 el hambre de forma inusual; tras dudarlo, fue a lavarse una manzana para comerla. Al verlo, Lin Qinghuai coment贸 espont谩neamente:
—Qu茅 saludable es usted.
Ji Jianci: —...
Por la noche, Lin Qinghuai efectivamente tuvo que hacer horas extras. El segundo grupo de dise帽o no era muy competitivo; antes de las siete ya solo quedaba 茅l. Hab铆a comido mucho al mediod铆a, as铆 que no ten铆a hambre. Al levantar la cabeza, not贸 que ya hab铆a oscurecido.
Justo cuando iba a estirarse, se dio cuenta de que hab铆a alguien en el cub铆culo de al lado. No hab铆an encendido las luces y esa persona, vestida de negro, lo miraba fijamente. Lin Qinghuai se llev贸 un susto de muerte; solt贸 un grito y se enderez贸 de golpe, haciendo que su silla retrocediera un buen tramo.
Ji Jianci se qued贸 sorprendido y luego sonri贸:
—¿Otra vez te asust茅?
Lin Qinghuai se llev贸 la mano al pecho, respirando agitado:
—¿Usted qu茅 cree?
—Toqu茅 la puerta, la pr贸xima tocar茅 m谩s fuerte. —Ji Jianci se puso de pie—. ¿Qu茅 quieres cenar?
El coraz贸n de Lin Qinghuai lat铆a con fuerza. Tard贸 un rato en calmarse, pero sent铆a que algo no cuadraba. Abri贸 la boca y solt贸:
—Lo que sea.
—Siempre que te pregunto es "lo que sea" —dijo Ji Jianci con resignaci贸n—. ¿No tienes nada que te guste comer?
—Nada en especial. Com铆 mucho al mediod铆a, todav铆a no tengo hambre.
—Entonces v谩monos a casa primero —dijo Ji Jianci.
Al seguirlo al ascensor, Lin Qinghuai empez贸 a notar la extra帽eza de la situaci贸n. Un matrimonio comercial suele ser una fachada, una uni贸n de nombre; nunca hab铆a visto que los c贸nyuges de un acuerdo as铆 comieran juntos en cada turno. Pero Ji Jianci no parec铆a encontrarlo extra帽o y lo llev贸 al supermercado de alta gama de un centro comercial cercano.
—Mira qu茅 necesitas, c贸mpralo todo de una vez.
En ese supermercado, cuatro manzanas costaban 200 yuanes y cualquier toalla ten铆a tres d铆gitos en el precio. Lin Qinghuai no dio ni diez pasos antes de agarrar a Ji Jianci del brazo:
—Aunque me falte de todo, no voy a comprar aqu铆.
Ji Jianci, siendo un hombre alto y fuerte, se dej贸 arrastrar fuera del supermercado por Lin Qinghuai, preguntando confundido:
—¿Por qu茅?
—No me falta nada —dijo Lin Qinghuai con fastidio—. No hace falta comprar.
—Entonces compremos algo de verdura y fruta. —Ji Jianci lo tom贸 de la mano para detenerlo, pero no pudo moverlo.
Lin Qinghuai se resisti贸 con terquedad:
—¿Acaso le sobra el dinero?
Para su sorpresa, Ji Jianci asinti贸.
—Aunque sobre, no se usa as铆. V谩monos. —Lin Qinghuai agarr贸 a Ji Jianci del brazo y lo llev贸 sin m谩s hacia el estacionamiento subterr谩neo.
Ji Jianci, que siempre se hab铆a rodeado de gente de su edad que viv铆a de forma extravagante, nunca hab铆a conocido a un "hijo de rico" tan ahorrador. No se enoj贸; al contrario, le pareci贸 muy interesante. Una vez en el coche, pregunt贸:
—¿Entonces d贸nde piensas comprar?
—A esta hora ya no se consigue verdura fresca, pero se pueden comprar cosas con descuento.
—¿Sueles ir a comprar verdura? —pregunt贸 Ji Jianci—. ¿Sabes tanto de eso?
—Es sentido com煤n. —Lin Qinghuai mir贸 a Ji Jianci con una expresi贸n de "ya est谩s grandecito para no saber estas cosas".
Ji Jianci: —...
Ji Jianci realmente no ten铆a oportunidades de ir a comprar v铆veres; desde que volvi贸 al pa铆s, o lo hac铆a la empleada o se lo enviaban a domicilio. Quer铆a que Lin Qinghuai comiera algo fresco y por eso lo llev贸 al supermercado de lujo, solo para terminar siendo despreciado.
—Vamos entonces —dijo Ji Jianci.
—¿A d贸nde? —pregunt贸 Lin Qinghuai extra帽ado.
—Dijiste que se consiguen cosas con descuento, quiero ver qu茅 tan barato es. ¿C贸mo se llama el lugar?
—Bueno... conduzca hacia la zona de la Universidad de Magisterio (Shida).
El lugar no estaba lejos. Ji Jianci estacion贸 cerca y sigui贸 a Lin Qinghuai por un mercado nocturno bastante concurrido. Hab铆a muchos puestos a ambos lados; a pesar de la hora, todav铆a hab铆a gente. La verdura estaba ordenada y limpia. Ji Jianci ech贸 un vistazo a los precios y comprob贸 que eran mucho m谩s bajos que en el supermercado de lujo, sin que la diferencia de calidad pareciera tan grande.
Tom贸 un repollo chino y, antes de que pudiera examinarlo, Lin Qinghuai le baj贸 la mano.
—Solo mira.
—¿Por qu茅? —Ji Jianci no entend铆a. Not贸 que las puntas de los dedos de Lin Qinghuai estaban fr铆as; tras soltar el repollo, aprovech贸 para sujetarle los dedos y preguntar—: ¿Tienes fr铆o?
Al ser envuelto de imprevisto por esa palma c谩lida, Lin Qinghuai se sobresalt贸:
—No tengo fr铆o, soy as铆 por naturaleza. A esta hora ya son las sobras de los dem谩s, no est谩 muy fresco.
Ji Jianci no solt贸 la mano de Lin Qinghuai; incluso la balance贸 un poco y sigui贸 caminando as铆, como si no hubiera nada extra帽o. El calor de la palma de Ji Jianci se fue extendiendo poco a poco. Lin Qinghuai quiso retirar la mano, pero pens贸 que se ver铆a demasiado forzado, as铆 que dej贸 que lo sujetara hasta que toda su mano entr贸 en calor.
Lin Qinghuai pod铆a contar con los dedos de una mano las veces que hab铆a ido de la mano con alguien, y menos con otro hombre. No estaba acostumbrado, sent铆a que la cabeza le daba vueltas. Salieron del mercado y Ji Jianci segu铆a sin soltarlo. Lin Qinghuai decidi贸 que no pod铆a seguir as铆; justo cuando iba a dec铆rselo, Ji Jianci le acerc贸 la mano a la mejilla y se adelant贸:
—¿Qu茅 te pasa? ¿Por qu茅 tienes la cara tan roja?
Lin Qinghuai reaccion贸 de golpe, dio un paso atr谩s solt谩ndose y dijo muy serio:
—Ah... es que all铆 dentro hac铆a mucho calor.
El viento sopl贸 el flequillo de Lin Qinghuai, revelando sus ojos algo enrojecidos que lo miraban con desconcierto. Ji Jianci levant贸 la mano y le toc贸 la frente con el dorso; la temperatura era normal. Pero al segundo siguiente, la cara de Lin Qinghuai se puso m谩s roja a煤n y encogi贸 el cuello con incomodidad.
—No tengo fiebre.
Ji Jianci no dijo nada; le tom贸 la otra mano, comprob贸 que segu铆a fr铆a y se la meti贸 sin m谩s en su propio bolsillo.
—V谩monos a casa.
La otra mano tambi茅n empez贸 a calentarse y las puntas de sus dedos sent铆an un hormigueo inexplicable. Esta vez Lin Qinghuai no se resisti贸 y simplemente lo sigui贸.
"Son dos hombres, ir de la mano no tiene nada de malo", pens贸 Lin Qinghuai.
Nota del autor:
La expresi贸n de Huai Huai al ver cuatro manzanas por 200 yuanes be like: [¿Ehhh?~]
Ya empez贸, ya empez贸... haciendo cosas dudosas bajo el nombre de "hermanos" (?).

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