—¿Quieres tirarte por las escaleras y culparme diciendo que yo te empujé? —Qin Gu estaba de pie con los brazos cruzados en el descanso de la escalera, advirtiendo amablemente al chico frente a él—. Te llamas Tianci, ¿verdad? Te aconsejo que no lo hagas.
—¿Por qué tienen que venir a destruir nuestra familia? Mamá solo nos pertenece a mi hermana y a mí, él no debe ni pensarlo —el rostro limpio de Tianci estaba tenso, con medio pie suspendido fuera del escalón.
Qin Gu se irguió y caminó hacia el borde de la escalera. Tianci, frente a él, no era diferente de un polluelo indefenso.
Con un empujón de su mano, los ojos de Tianci se abrieron de par en par, mirando a Qin Gu con incredulidad; su pequeño rostro se distorsionó por el terror al ver que estaba por caer rodando por las escaleras.
Mientras caía, fue sostenido firmemente por Qin Gu, quien lo jaló de vuelta.
Tianci, con el alma en un hilo y las piernas débiles, se dejó caer sentado en el suelo apoyado contra la pared; de repente sintió unas ganas incontenibles de orinar.
Qin Gu se reía a su lado, con una risa profunda y cargada de una burla que no se molestaba en ocultar.
—¿Qué le pasa? —preguntó Ye Buzhi al salir de la sala de té, encontrándose con esa escena.
—Nada. ¿Terminaron de hablar? Vámonos.
—Mjm, vámonos —asintió Ye Buzhi. Realmente no debieron venir hoy.
Ambos bajaron las escaleras uno tras otro.
El ignorado Tianci volvió a ponerse de pie y les gritó:
—¡Ye Buzhi! Eres tú, Ye Buzhi. ¿Acaso no te das cuenta de que todos te odiamos? ¿Cómo puedes ser tan desvergonzado?
—Ahora yo también te odio a ti y a tu hermana —respondió Ye Buzhi deteniéndose, con voz calmada. Tras perder toda esperanza, ni siquiera sentía la necesidad de enojarse; simplemente exponía la realidad—. Jiang Tianci, Jiang Tianyu: aunque tienen una madre que los críe, ustedes dos realmente no tienen educación ni modales.
Zhang Qing también había salido de la sala de té en algún momento y apareció ante la vista de Ye Buzhi con el rostro lívido.
—Mamá, nos está insultando a mí y a mi hermana. Ese Alfa casi me empuja por las escaleras hace un momento, tengo mucho miedo —dijo Jiang Tianci levantándose del suelo para acercarse a Zhang Qing.
—¡Lárguense de aquí todos! —gritó Zhang Qing fuera de sí—. ¡Fuera de mi casa!
No había nada más que decir. Ye Buzhi tiró de la mano de Qin Gu, indicándole que se marcharan.
Qin Gu se giró ligeramente, entrecerrando sus ojos alargados para lanzar una mirada hostil a Zhang Qing.
Cuando estaban por cruzar la puerta, Qin Gu regresó y, bajo la mirada alerta de Zhang Qing, tomó las cajas de regalo que estaban sobre la mesa.
¿Acaso estos dos hermanos merecían jugar con los regalos elegidos con esmero y comprados con el dinero del duro trabajo de ZhiZhi?
—Ya veremos —sentenció Qin Gu con voz fría.
Solo cuando la puerta principal se cerró, el cuerpo tenso de Zhang Qing se relajó, aunque no por completo. Se negaba a admitir que había sentido una amenaza y un pánico real ante dos jóvenes que apenas acababan de entrar en la edad adulta.
Jiang Zhinan había salido al mediodía por un asunto urgente; Zhang Qing intentó calmarse, pues aún no sabía cómo explicarle lo sucedido a su esposo.
Por la tarde, Qin Gu y Ye Buzhi no fueron a ninguna cita fuera; regresaron a casa.
En el sofá de la sala, Ye Buzhi estaba sentado mirando algo en su móvil, mientras Qin Gu estaba recostado a lo largo del sofá con la cabeza apoyada en el regazo de ZhiZhi jugando videojuegos.
Afuera hacía calor, pero la temperatura en casa era perfecta.
Como la frecuencia de sus marcas temporales era muy alta, ambos siempre estaban envueltos en el aroma de las feromonas del otro. Incluso cuando cada uno hacía sus cosas sin hablar, su cercanía era evidente.
Tras ganar una partida, Qin Gu dejó de jugar, arrojó el móvil a un lado y rodeó la cintura de ZhiZhi con sus brazos, hundiendo la cara en su suave abdomen mientras se desperezaba con fuerza.
—¿Quieres comprar una casa, ZhiZhi? —preguntó Qin Gu al ver de reojo que la pantalla de ZhiZhi mostraba anuncios de bienes raíces.
—Sí —respondió Ye Buzhi con franqueza. Nunca lo había deseado tanto.
—¿Qué tal si...? —propuso Qin Gu de forma tentativa.
Ye Buzhi bloqueó el móvil, sabiendo lo que Qin Gu iba a decir. Sacudió la cabeza y empezó a amasar la cara de Qin Gu.
—Quiero una casa que me pertenezca totalmente a mí.
—¿Y no me vas a dejar vivir ahí? —bromeó Qin Gu a propósito, dejando que ZhiZhi lo manipulara a su antojo.
—Claro que te dejaré. Ya lo tengo pensado: debe tener al menos cuatro habitaciones. Una para nosotros, dos para los futuros bebés y un estudio —planificó Ye Buzhi con entusiasmo.
Qin Gu se sintió tan feliz que quiso ahogarse en los brazos de ZhiZhi; él ya estaba incluyendo habitaciones para sus futuros hijos en sus planes.
—Entonces es más razón para que yo pague la mitad; cualquier otra persona que alquile una habitación tendría que pagar renta —refunfuñó Qin Gu frotándose contra ZhiZhi, deseando llevarlo a ver casas en ese mismo instante.
—No —Ye Buzhi mencionó su preocupación en tono de broma—. ¿Y si en el futuro tenemos una pelea muy fuerte? No quiero tener que estar mudándome de un lado a otro. Si algún día me tratas mal, te echaré de la casa.
Qin Gu: ......
Recibió una "estocada" inesperada de su esposa.
—"Nadie sabe lo que pasará en el futuro" —dijo Qin Gu, adelantándose a las palabras de ZhiZhi.
Luego, Qin Gu se incorporó apretando los dientes y encerró a ZhiZhi en sus brazos. Sin saber cómo castigarlo, lo abrazó y le mordisqueó la punta de la oreja sin mucha fuerza: —¿Tenías que decir esas cosas para que me duela el corazón, verdad?
Qin Gu entendía que el entorno en el que ZhiZhi creció no le dio suficiente seguridad, por lo que él mantenía una actitud realista y escéptica ante lo desconocido.
Además, lo absurdo que ocurrió esa mañana con Zhang Qing seguramente reforzó y agravó el pensamiento ansioso que ZhiZhi ya tenía arraigado.
Nadie es de fiar; lo que uno quiere debe obtenerlo por sí mismo, y aunque se esfuerce no siempre se consigue; si no se logra, es mejor rendirse y alejarse. Ese era el patrón de comportamiento que ZhiZhi desarrolló tras años de presión para protegerse a sí mismo.
Qin Gu no estaba obsesionado con esa frase en particular, sino que comprendía perfectamente el significado detrás de las palabras de ZhiZhi.
Si peleaban en el futuro o si surgían conflictos de nuevo, ZhiZhi haría una evaluación interna. No importaba cuán dulce o profundo fuera su amor pasado; si ZhiZhi sentía que ya no funcionaba, podría abandonarlo en cualquier momento.
Exactamente como en su vida pasada: cuando Qin Gu ni siquiera sospechaba nada, ZhiZhi ya había agotado su paciencia tras una serie de silencios, y el resultado fue que simplemente le notificó la ruptura.
Y una vez que ZhiZhi tomaba una decisión, ni diez bueyes podrían hacerlo cambiar de parecer. En su vida anterior, tras dos meses de ruptura, Qin Gu lo siguió a todas partes durante todo ese tiempo, pero nada sirvió; cuando ZhiZhi decía que no lo quería, era que no lo quería.
—Pero es lo que pienso y lo que quiero hacer. Te lo he contado todo con sinceridad, no entiendo por qué te enojas —ZhiZhi le apretó la oreja a Qin Gu, mirándolo a los ojos—. Siempre habrá discusiones y problemas cotidianos. Tal vez lleguemos juntos hasta la vejez, o tal vez no; aunque, por supuesto, yo deseo de corazón seguir caminando siempre contigo.
—Está bien, está bien. Pero me hace sentir mal oírlo, ¿qué quieres que haga? —A Qin Gu, cuyo corazón ya había sido herido una vez, ZhiZhi le seguía dando "estocadas" una tras otra.
Y no podía decirle directamente que era un renacido.
¿Ah? ¿Y por qué no podía?
—¿Crees en el renacimiento, ZhiZhi? —comenzó Qin Gu.
La expresión de Ye Buzhi se volvió confusa por un instante, sin entender el cambio repentino de tema ni la actitud súbitamente animada de Qin Gu.
...
—¿De verdad estuvimos juntos siempre? —Tras escuchar todo el relato de Qin Gu, Ye Buzhi abrió los ojos con asombro y se emocionó con él.
—Claro. Estuvimos juntos exactamente sesenta años.
—Sesenta años —murmuró Ye Buzhi, con un brillo inédito en sus ojos—. ¿Y qué pasó después de esos sesenta años?
—Pues me morí de viejo —rio Qin Gu, diciendo una mentira sin importancia—. Tras morir, mi alma te siguió siempre, y cuando tú también moriste, nos fuimos juntos y entonces renací de vuelta a los dieciocho años.
—¿Y logré comprar mi propia casa? —preguntó Ye Buzhi, ahora muy interesado en ese detalle.
—Por supuesto, teníamos casa y coche —respondió Qin Gu sonriendo.
—¿De verdad estuvimos siempre juntos? —insistió Ye Buzhi, entre la sorpresa y la incredulidad.
—De verdad. Nos iba muy bien. Para cuando morí, ya teníamos hasta bisnietos; la casa siempre estaba llena de gente y era muy animada.
—¿En serio? ¿Cuántos hijos tuvimos?
—Tres: dos Alfas y un Omega. Todos eran hermosos; los dos Alfas se parecían a ti y el Omega más pequeño se parecía a mí.
—¿Y peleábamos en el futuro?
—Claro que peleábamos, pero nos reconciliábamos enseguida, nunca dejábamos el enfado para el día siguiente y tampoco peleábamos tanto.
—¿Siempre me quisiste? —Ye Buzhi seguía sin poder creerlo.
—Siempre.
Qin Gu bajó la cabeza, tomando los labios de ZhiZhi en un beso suave, viendo que él se había quedado en un estado de estupefacción.
Ye Buzhi estaba recordando. Hacía mucho tiempo que tenía la duda de por qué en tercer año Qin Gu cambió repentinamente de actitud y empezó a tratarlo tan bien, tan bien que Ye Buzhi sentía un pánico latente; pensaba que era solo un capricho pasajero sumado a su compatibilidad total.
Resultaba que era por eso. Si lo que Qin Gu decía era verdad y realmente había renacido del futuro, entonces todo cobraba sentido.
Realmente envejecieron juntos; Qin Gu lo acompañaría hasta el final y no habría dramas de infidelidades ni rupturas dolorosas: siempre se amaron mutuamente. Habría una persona que lo acompañaría en cada etapa de lo que le quedaba de vida.
Fue como si Ye Buzhi recibiera de pronto el caramelo más dulce del mundo, aliviando gran parte de su inseguridad y ansiedad.
Rodeó el cuello de Qin Gu por iniciativa propia y lo besó en silencio sobre el sofá por un buen rato. Al tener una compatibilidad tan alta, ambos tuvieron reacciones físicas. Pero no hicieron nada más; Ye Buzhi solo quería abrazar a Qin Gu así por un momento para asimilar esa noticia que parecía un cuento de fantasía.
—Si lo hubiera sabido, te lo habría confesado antes. Tenía miedo de que al decírtelo pensaras que estaba loco —se lamentó Qin Gu.
Ye Buzhi rió: —Si me lo hubieras dicho al principio, realmente habría pensado que estabas loco, pero ahora te creo.
—¿Ah, sí? ¿Qué ha cambiado ahora? —fingió Qin Gu no entender.
Ye Buzhi solo sonrió.
Cierto Alfa, teniendo unas notas que lo situaban siempre en los primeros puestos, dedicó más de medio año a trasnochar con él, a darle tutorías y a ofrecerle consuelo y ánimo constante.
Cierto Alfa, teniendo una posición económica privilegiada, se las ingenió de mil formas para quedarse en el pequeño patio, durmiendo en una camita estrecha con él, y mientras él estaba abrumado por los estudios, le lavó la ropa y le preparó la cena durante más de medio año.
Y hubo incontables momentos sutiles, miles de pequeños detalles donde se percibía ese amor intenso y ese cuidado imposible de ocultar. Ye Buzhi podía sentirlo todo.
Ye Buzhi no respondió a la pregunta de Qin Gu; se recostó cariñosamente sobre su pecho y le dio un mordisquito en el labio inferior. Sus ojos brillaban, con menos angustia y más ilusión por el futuro.
—Me gustas muchísimo —confesó Ye Buzhi en un susurro.
Notas de modismos y frases:
小鸡崽儿 (xiǎojī zǎir): Literalmente "pollito". Se usa de forma despectiva o burlona para referirse a alguien muy débil, pequeño o fácil de dominar.
惊魂未定 (jīnghún wèidìng): Frase que significa que alguien aún no se ha recuperado de un gran susto; estar todavía en estado de shock.
铁青 (tiěqīng): Literalmente "azul hierro". Describe un rostro pálido o cárdeno debido a una furia intensa o un gran disgusto.
走着瞧 (zǒu zhe qiáo): Literalmente "camina y verás". Es una expresión de amenaza que significa "ya veremos qué pasa después" o "el tiempo lo dirá, pero no te vas a librar".
刺挠 (cìnao): Un modismo del norte de China que significa tener una sensación de picor, molestia o incomodidad (física o emocional).
十头牛都很难拉得回来 (shí tóu niú dōu hěn nán lā de huílái): Literalmente "ni diez bueyes podrían traerlo de vuelta". Significa que alguien es extremadamente terco o que una decisión es irreversible.
天方夜谭 (tiānfāng yètán): Se refiere a "Las mil y una noches". Se usa para describir una historia que suena increíble, fantasiosa o totalmente inverosímil.
狗血 (gǒuxié): Literalmente "sangre de perro". En la cultura popular china, se usa para describir tramas de películas o novelas que son excesivamente dramáticas, absurdas, exageradas o predecibles.
一发即中 (yī fā jí zhòng): Literalmente "dar en el blanco al primer disparo". Significa tener éxito en el primer intento; en este contexto, se refiere a quedar embarazada a la primera vez.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario