Al ver a Qin Gu, Ye Buzhi se sinti贸 feliz y con ganas de llorar al mismo tiempo; no era un llanto de tristeza, sino de pura excitaci贸n y emoci贸n. Aunque acababan de terminar los ex谩menes y los resultados a煤n no sal铆an, Ye Buzhi estaba euf贸rico.
—Qin Gu, Qin Gu, Qin Gu —llam贸 Ye Buzhi mientras se aferraba al brazo del alfa, dando peque帽os saltos. En ese momento, realmente mostraba la vitalidad y la inocencia propias de su juventud.
Qin Gu baj贸 la mirada para observar a su alegre y vivaz ZhiZhi con una sonrisa tierna, como un jardinero que ve c贸mo el peque帽o 谩rbol que ha estado regando crece de repente un tramo, brotando hojas tiernas y capullos. Flores a punto de abrirse. Esa flor le pertenec铆a solo a 茅l, y quer铆a esconderla en casa para saborearla de antemano.
—Uuh... mmm... —Nada m谩s llegar a casa, Ye Buzhi fue presionado contra la pared por Qin Gu, quien lo bes贸 hasta dejarlo gimiendo suavemente.
—Esposa —susurr贸 Qin Gu rodeando la cintura de ZhiZhi. Tras besarlo un rato, se apart贸 ligeramente para morderle el labio, mir谩ndolo fijamente con ojos cargados de seducci贸n.
—Mjm —respondi贸 Ye Buzhi en un susurro casi inaudible. Al ver que las mejillas de Qin Gu se te帽铆an de rojo, sinti贸 que su propio rostro tambi茅n ard铆a; seguramente estaba igual de colorado.
Las feromonas de apareamiento del alfa envolvieron desvergonzadamente a Ye Buzhi. El aroma a p贸lvora era tan denso que resultaba penetrante, casi empalagoso, como si quisiera atravesar la piel de Ye Buzhi para filtrarse en su interior. El alfa frente a 茅l lo deseaba con desesperaci贸n, y bajo el influjo de ese aroma y la mirada penetrante pero tierna de Qin Gu, a Ye Buzhi le resultaba imposible no percibir la invitaci贸n.
Qin Gu sonri贸 en silencio. Manteniendo a ZhiZhi sujeto por la cintura, con las puntas de los pies toc谩ndose y frente contra frente, se desplazaron girando hasta el sof谩 de la sala. Se recostaron, y 茅l presion贸 a ZhiZhi debajo de su cuerpo.
—El Gaokao ya termin贸 —dijo Qin Gu lami茅ndose los labios.
—S... s铆 —Ye Buzhi comenz贸 a sentirse inexplicablemente nervioso.
—Entonces, ¿no deber铆a ZhiZhi dejarme probar algo de dulzura? —pregunt贸 Qin Gu de forma indirecta, con una mirada tan espesa que parec铆a formar hilos—. ZhiZhi, la medicina para retrasar el celo tiene efectos secundarios, ¿sabes cu谩les son?
Ye Buzhi evit贸 el contacto visual, sintiendo que su cuerpo, pegado al de Qin Gu, estaba a punto de quemarse por el calor del alfa. Sacudi贸 la cabeza torpemente; no lo sab铆a.
...
La nuca ya empezaba a emitir un calor latente. Maldito alfa, pens贸 Ye Buzhi, hundi茅ndose con resignaci贸n en el hombro de Qin Gu para esconder su rostro, como si as铆 pudiera reducir la verg眉enza.
Qin Gu tom贸 una esquina del parche de feromonas de la nuca y lo despeg贸 lentamente. Al quedar expuesta su gl谩ndula ante un alfa, Ye Buzhi sinti贸 escalofr铆os por todo el cuerpo, a pesar de saber que Qin Gu no le har铆a da帽o. No sab铆a si era excitaci贸n o miedo, pero su cuerpo temblaba levemente.
Busc贸 refugio en el pecho de Qin Gu, encogi茅ndose como una bola; sent铆a que cuanto m谩s contacto f铆sico tuviera con 茅l, m谩s seguro estar铆a. Qin Gu solt贸 una risa baja que reson贸 en el coraz贸n de Ye Buzhi. Este apoy贸 su palma en el pecho ardiente de Qin Gu, sintiendo los latidos vigorosos y potentes, as铆 como la vibraci贸n de su caja tor谩cica al re铆r.
Su compatibilidad era demasiado alta, y Ye Buzhi ya no era el novato sin experiencia de antes. Percib铆a claramente c贸mo las feromonas de Qin Gu intentaban filtrarse en la gl谩ndula de su nuca, hebra por hebra. Su gl谩ndula estaba tan caliente que parec铆a estar madurando a la fuerza. Cuando Qin Gu la tom贸 entre sus labios, Ye Buzhi se sinti贸 como una presa capturada por un depredador; con los ojos llorosos y confundidos, alz贸 el cuello mirando a Qin Gu como pidiendo auxilio.
Ye Buzhi sent铆a que, si Qin Gu lo mord铆a en ese momento para realizar una marca temporal, entrar铆a en celo inmediatamente.
—No podemos... Qin Gu... ma帽ana hay que... volver a la escuela —dijo Ye Buzhi conservando un 煤ltimo rastro de l贸gica. Ma帽ana deb铆an despedirse de sus compa帽eros y del tutor Xia.
Qin Gu ten铆a la gl谩ndula apresada bajo sus colmillos; bastar铆a un poco de fuerza para que sus dientes perforaran la delicada piel del omega.
—Entonces d茅jame tocar un poco —dijo Qin Gu con los ojos inyectados en sangre. Sab铆a lo de ma帽ana, pero en ese instante no le importaba nada m谩s; solo ten铆a un pensamiento: quer铆a a ZhiZhi.
Hab铆a pasado casi un a帽o desde su renacimiento. ¡Un a帽o entero! Aparte de algunos besos robados, caricias furtivas en la cintura mientras ZhiZhi dorm铆a y dos marcas temporales, ¡no hab铆a tenido nada m谩s! Solo 茅l sab铆a lo que era tener a su esposa durmiendo en sus brazos cada noche y sufrir poluciones nocturnas recurrentes. Hab铆a tenido que manejarlas en secreto para no distraer a ZhiZhi de sus estudios ni a帽adirle cargas psicol贸gicas extras. Pero ahora el Gaokao hab铆a terminado y sent铆a que merec铆a "probar algo de carne". Si no se lo daban, lo tomar铆a por la fuerza.
—No vayamos ma帽ana, pidamos permiso —pidi贸 Qin Gu deslizando su mano bajo la ropa de ZhiZhi. Esta vez, ZhiZhi no lo detuvo como de costumbre, permiti茅ndole finalmente tocar su piel suave y tersa de forma abierta.
—No, hay que ir —suplic贸 Ye Buzhi con ojos nublados por las l谩grimas, mirando a Qin Gu con timidez. El cuello de su prenda estaba torcido, dejando al descubierto un hombro blanco como la nieve. Parec铆a una flor a punto de ser estrujada.
—Qin Gu, espera un poco m谩s, ma帽ana hay escuela —insisti贸 Ye Buzhi usando los planes de ma帽ana como un escudo, encogiendo las piernas para resistir y tratando de apartar la mano de Qin Gu de su ropa. En realidad quer铆a, pero ten铆a miedo; la reacci贸n de Qin Gu era muy r谩pida y no intentaba ocultar nada, frot谩ndose y presionando contra 茅l.
En la frescura de la habitaci贸n, el sudor de la frente del alfa goteaba sobre la mejilla de Ye Buzhi. Qin Gu parec铆a querer arrancarle un trozo de piel con los dientes; instintivamente, Ye Buzhi quiso escapar o al menos retrasar la "sentencia".
Qin Gu us贸 su cuerpo grande y fuerte como una jaula, encerrando a ZhiZhi entre el sof谩 y sus brazos. ZhiZhi se hizo un ovillo, vi茅ndose a煤n m谩s peque帽o en comparaci贸n.
—Entonces d茅jame tocarte m谩s —dijo Qin Gu con malicia, inclin谩ndose para abrazar a su esposa—. Si no me dejas, te muerdo, entrar谩s en celo por la marca y ma帽ana no podr谩s ir a ning煤n lado.
—¡Eres un bastardo! —exclam贸 Ye Buzhi, avergonzado hasta el punto de que su cuello y pecho se ti帽eron de rosa, y su rostro blanco parec铆a ebrio, luciendo una seducci贸n irresistible.
—Soy un bastardo, pero ZhiZhi no escapar谩. Si huyes te atrapar茅 y te encerrar茅; faltan tres meses para la universidad, as铆 que te encerrar茅 tres meses —amenaz贸 Qin Gu con entusiasmo. Intentar era morir. Recibi贸 golpes, su esposa volvi贸 a pegarle. Jejejeje.
...
Alfa malo, alfa desvergonzado y apestoso. Ye Buzhi llor贸 de verdad; esto hab铆a superado totalmente sus expectativas.
—¿Lloras? ¿Lloras de verdad, ZhiZhi beb茅? —Qin Gu ri贸 por lo bajo, subiendo el volumen gradualmente. ZhiZhi apretaba su ropa hasta arrugarla y, no conforme con eso, tambi茅n le daba pellizcos a trav茅s de la tela que le dol铆an bastante. Era estimulante.
La zona del pecho de la camisa de Qin Gu estaba empapada por las l谩grimas. Ye Buzhi lloraba en silencio, escondiendo la cara para no verlo, pero no hac铆a ning煤n movimiento de rechazo real, permitiendo que Qin Gu hiciera lo que quisiera con una apariencia lastimera. Sin embargo, la fuerza de sus manos al pellizcar el pecho de Qin Gu iba en aumento.
...
Solo de pensar en lo que el alfa le estaba haciendo, Ye Buzhi sent铆a que iba a evaporarse por el calor. Qin Gu le robaba el aliento con besos apasionados; Ye Buzhi deseaba cavar un agujero para esconderse con Qin Gu dentro, pensando que quiz谩 as铆 no ser铆a tan humillante.
Es Qin Gu, es mi alfa, es normal, est谩 permitido, 茅l puede hacerme esto... Ye Buzhi se consolaba mentalmente, reprimiendo los sonidos que quer铆an escapar de su garganta mientras sus ojos se llenaban de l谩grimas. Alfa malo.
...
Era como prender fuego a una casa vieja; Qin Gu, con la voz ronca, estaba adicto a jugar con ZhiZhi, con los ojos inyectados en sangre por el esfuerzo. Hizo llorar a ZhiZhi.
...
Alfa apestoso. Ye Buzhi se vio obligado a adaptarse r谩pidamente a la rudeza de su alfa. Se encogi贸 sobre s铆 mismo para combatir la sensaci贸n de p茅rdida de control.
—¿Soy bueno, ZhiZhi? ¿Te trato bien? —Qin Gu estaba desesperado, pregunt谩ndole una y otra vez. Sab铆a que 茅l mismo terminar铆a sufriendo por la frustraci贸n de no poder llegar al final, pero quer铆a jugar; aunque no pudiera "com茅rselo", quer铆a jugar.
ZhiZhi parec铆a un juguete; cada vez que un dedo rozaba su piel —ya fuera en la mejilla, el cuello o el brazo—, emit铆a un gemido, se le pon铆a la piel de gallina y temblaba. Era adorable a morir. Pero lo que ZhiZhi le hab铆a permitido hoy ya era su l铆mite. Si usaba sus feromonas para forzar el celo de ZhiZhi hoy mismo, 茅l se enojar铆a de verdad. Habiendo esperado tanto, no pasaba nada por esperar un poco m谩s.
Ye Buzhi estaba a punto de dormirse por el hormigueo en todo su cuerpo cuando sinti贸 que lo levantaban en el aire. Se asust贸, tembl贸 y se aferr贸 al brazo de Qin Gu.
—No dejes que sigas, o no pasar茅 el celo contigo —amenaz贸 Ye Buzhi, temiendo que Qin Gu continuara molest谩ndolo.
Qin Gu lo llevaba con paso firme hacia su dormitorio. Al o铆r eso, arque贸 una ceja: —¿Si no es conmigo, con qui茅n piensas pasarlo?
—Solo —respondi贸 Ye Buzhi con orgullo.
—¿Podr谩s solo? En el 煤ltimo celo no te bast贸 con tus dedos y llorabas por tel茅fono diciendo que me extra帽abas —le record贸 Qin Gu mencionando lo ocurrido en A帽o Nuevo, cuando 茅l estaba en el norte y ZhiZhi, aun trat谩ndolo con formalidad, no le permiti贸 volver a pesar de lo mal que lo pasaba. Al ver que ZhiZhi no ten铆a argumentos y estaba furioso, Qin Gu se apresur贸 a rectificar con una sonrisa; hoy se hab铆a excedido un poco.
—Mejor 煤same a m铆, ZhiZhi. Soy 煤til, lo sabr谩s cuando me pruebes; si no te gusta, prometo mejorar —dijo Qin Gu sin verg眉enza, realmente estaba perdiendo la cabeza. El alfa pr谩cticamente hab铆a empapado a Ye Buzhi con sus feromonas, pero segu铆an vestidos y deb铆an ir ma帽ana a la reuni贸n de despedida en la escuela. Hab铆a que ir paso a paso; asustar a su esposa ahora ser铆a el fin.
—No tienes verg眉enza —dijo Ye Buzhi, viendo c贸mo Qin Gu derribaba r谩pidamente su sentido del pudor. Se dio cuenta de que cuanto m谩s intentaba huir o pedir clemencia, m谩s desvergonzado, emocionado y rudo se pon铆a Qin Gu.
—Con mi esposa no necesito verg眉enza —respondi贸 Qin Gu dejando a ZhiZhi en su cama matrimonial y quit谩ndose la camiseta con agilidad.
Ye Buzhi estaba sudando un poco, pero al ver a Qin Gu desvestirse con tal vigor, no le import贸 nada y se escondi贸 bajo las mantas. Las escenas de lo que acababan de hacer se repet铆an en su mente fotograma por fotograma. Sorbi贸 por la nariz; deb铆a admitir que, aunque Qin Gu parec铆a rudo, sus manos hab铆an sido tiernas. Sin embargo, Qin Gu no se meti贸 en la cama, sino que se dirigi贸 a la salida.
—¿A d贸nde vas? —pregunt贸 Ye Buzhi r谩pidamente.
Qin Gu se dio la vuelta y se帽al贸 sus pantalones sin tapujos: —Voy a ducharme.
Era pleno verano y Qin Gu solo vest铆a un fino pantal贸n deportivo gris. Cuando estaba por abrir la puerta:
—En la habitaci贸n tambi茅n hay un ba帽o —a帽adi贸 Ye Buzhi.
—¿Qu茅 pasa? ¿No quieres que me vaya? ¿Tan pegajoso eres?
Ye Buzhi no supo qu茅 responder y se puso ansioso sin saber por qu茅. Qin Gu sinti贸 que el deseo volv铆a a encenderse, pero no pod铆a seguir bromeando o se causar铆a un problema f铆sico que afectar铆a su futura vida matrimonial.
—Deja el ba帽o de la habitaci贸n para ti —explic贸 Qin Gu y sali贸 r谩pido cerrando la puerta, temiendo no poder contenerse si segu铆a bajo la mirada de los ojos inocentes de ZhiZhi.
Se duch贸 con agua fr铆a en el ba帽o de abajo, irritado. No deb铆a pensar en ZhiZhi, pero su mente estaba fuera de control, llena de im谩genes de 茅l: avergonzado, fingiendo enojo, rindi茅ndose ante sus juegos o insult谩ndolo entre l谩grimas. Divertido y con un regusto infinito. En ese momento se abri贸 la puerta del ba帽o.
Qin Gu estaba de lado, mostrando todo su f铆sico. Al ver a ZhiZhi parado en la puerta con la ducha cerrada, sinti贸 un sabor met谩lico en la garganta.
—No echaste la llave —dijo Ye Buzhi con torpeza, mirando hacia cualquier lado.
Entonces Qin Gu lo atrajo hacia adentro y esta vez s铆 se asegur贸 de cerrar con llave.
...
Al salir de nuevo, Ye Buzhi iba en brazos de Qin Gu. El sudor hab铆a desaparecido y ol铆a igual que el alfa, a gel de ducha fragante. Qin Gu estaba satisfecho a medias y lleno de energ铆a. No fue por la fuerza; su esposa se hab铆a entregado voluntariamente.
...
—Esposa —Qin Gu se acomod贸 en la cama, abrazando a ZhiZhi por la cintura desde atr谩s. Aunque ya estaban vestidos, Ye Buzhi sent铆a como si a煤n estuvieran desnudos e intentaba alejarse hacia el borde de la cama, pero Qin Gu lo segu铆a hasta que no hubo m谩s espacio.
—Esposa, todav铆a me siento inc贸modo —gimote贸 Qin Gu deliberadamente.
Ye Buzhi se gir贸 furioso y lo fulmin贸 con la mirada. ¡Cuando entr贸 al ba帽o a煤n era de d铆a y ahora era de noche! Los alfas eran como perros que nunca se hartan. En el ba帽o sinti贸 que casi lo obligaban a entrar en celo; despu茅s de acceder a tantas cosas, Qin Gu a煤n quer铆a m谩s. Ye Buzhi le dio un mordisco en la clav铆cula. Qin Gu se re铆a sin verg眉enza, pidi茅ndole que mordiera m谩s fuerte.
Qu茅 alfa tan odioso. Cuando Ye Buzhi mordi贸 la gl谩ndula de la nuca de Qin Gu, este dej贸 de re铆r. A diferencia de la del omega, la gl谩ndula externa del alfa, aunque sensible, est谩 dise帽ada para el ataque y la dominaci贸n, para marcar territorio y poseer omegas. Pero al mismo tiempo es un punto d茅bil fatal. En las clases de defensa personal para omegas ense帽an que, ante un alfa acosador, lo primero que hay que atacar es la entrepierna y la gl谩ndula de la nuca para inmovilizarlo.
Ye Buzhi mordi贸 la gl谩ndula de Qin Gu sin soltarla, satisfecho al o铆rlo jadear.
—ZhiZhi, me equivoqu茅, su茅ltame primero, ¿s铆? —suplic贸 Qin Gu.
Resultaba que acosar a Qin Gu se sent铆a muy bien; Ye Buzhi se emocion贸 al o铆r sus s煤plicas, comprendiendo por qu茅 a Qin Gu le gustaba molestarlo. No pensaba soltarlo; mord铆a y presionaba con los dientes la gl谩ndula a pesar de estar casi aturdido por las intensas feromonas de alfa. Quer铆a "matar a mordiscos" a ese alfa apestoso. Las se帽ales de peligro en el instinto del alfa parpadeaban fren茅ticamente, pero con ZhiZhi encima jugando tan feliz, Qin Gu solo pudo suspirar con resignaci贸n; era una tortura dulce tener los nervios tensos mientras sosten铆a la cintura de su omega.
...
Qin Gu resisti贸 hasta que termin贸 la 煤ltima reuni贸n escolar. Ya estaban de vacaciones, solo faltaban los resultados del Gaokao. El efecto de la medicina que ZhiZhi tom贸 para el examen estaba por terminar. Qin Gu ya planeaba c贸mo pasar ese celo juntos cuando, de repente, una orden de su abuelo lo llev贸 al cuartel para realizar pruebas de resistencia de feromonas con los alfas del ej茅rcito.
Aunque Qin Gu era un alfa de alto nivel, enfrentarse solo a las feromonas de decenas de soldados no era tarea f谩cil. Lo peor era terminar oliendo a otros alfas. Adem谩s, despu茅s de cada sesi贸n, sus feromonas quedaban fuera de control temporalmente; si no lograba dominarlas, lo enviar铆an directo a aislamiento.
—Si no puedes ganar, d铆selo a los superiores, no te lastimes —le dijo Ye Buzhi en el coche camino al cuartel mientras le acariciaba la cabeza. Qin Gu hab铆a estado serio y suspirando apoyado en su hombro desde que subieron. Ye Buzhi estaba muy inquieto al confirmar que Qin Gu pelear铆a contra decenas de militares.
En el campo de entrenamiento, la prueba se realizaba en un entorno cerrado. Ye Buzhi vio a Qin Gu entrar en ese espacio transparente que parec铆a una jaula de gladiadores, sintiendo mucha angustia desde la sala de monitoreo.
—Xiao Zhi, ¿est谩s nervioso? —pregunt贸 Qin Baoguo con una sonrisa amable en su rostro usualmente serio. Era el abuelo de Qin Gu, un h茅roe de guerra retirado que segu铆a activo en los programas de entrenamiento. Esta vez no buscaba solo entrenar soldados; observaba al omega, pensando en c贸mo su nieto, tan testarudo como un burro, hab铆a logrado conquistar a un joven tan educado y excelente como Ye Buzhi.
Ye Buzhi mir贸 al equipo de al menos veinte alfas poderosos frente a Qin Gu y pregunt贸 ansioso: —Abuelo, ¿Qin Gu estar谩 en peligro? Tantos militares contra 茅l solo parece muy injusto.
Qin Baoguo ri贸 por lo bajo: —Xiao Zhi, me enter茅 de que Qin Gu fue a tu casa a forzar un compromiso y arm贸 un l铆o. Realmente necesita que lo disciplinen, le vendr谩 bien recibir unos golpes.
—Abuelo, no fue as铆, fue solo un malentendido —se apresur贸 a decir Ye Buzhi.
—¿Un malentendido? Entonces, ¿Xiao Zhi acepta el compromiso?
Ye Buzhi se puso rojo, sin saber si el anciano hablaba en serio o bromeaba. Pero lo importante ahora era la seguridad de Qin Gu; ¿c贸mo pod铆a ver a su nieto ser golpeado?
—¿Golpeado? —repit贸 Qin Gu en voz baja dentro de la jaula, emocion谩ndose gradualmente al o铆r a los soldados. Algunos nuevos no lo conoc铆an; aunque su f铆sico era imponente, pensaban que no ten铆a oportunidad contra tantos. No entend铆an por qu茅 les pon铆an a un joven civil de dieciocho a帽os para probar su resistencia.
—Subestimar al enemigo es un error grave. Al volver, copien el manual cincuenta veces —orden贸 el jefe de escuadr贸n con frialdad. 脡l ya conoc铆a a Qin Gu; sab铆a que un nivel superior de feromonas implicaba una presi贸n inimaginable.
—¡Vengan! —rugi贸 el jefe de escuadr贸n. Tras mucho entrenamiento, su resistencia hab铆a aumentado, pero a煤n dudaba si podr铆a contra este joven de alto nivel nato.
Las feromonas con olor a p贸lvora inundaron instant谩neamente el campo de entrenamiento, reclamando el territorio con arrogancia. Era una advertencia silenciosa: quien entrara, se atendr铆a a las consecuencias. Algunos alfas ya estaban medio arrodillados, luchando contra las n谩useas; el olor era tan real como un gas t贸xico que dificultaba la respiraci贸n.
—¡Contengan el aliento! ¡Todos a una!
El lugar se convirti贸 en un caos de feromonas mezcladas. Cualquier civil que entrara saldr铆a huyendo. Alfas salvajes. Como fuente del aroma a p贸lvora, cualquiera que se acercara a Qin Gu sufr铆a la mayor presi贸n, debiendo luchar contra el instinto de sumisi贸n para poder lanzar un golpe. Sin armas, solo con fuerza f铆sica, los soldados ya hab铆an perdido la mitad de su capacidad combativa debido a las feromonas de Qin Gu. Y 茅l no era ning煤n novato; se hab铆a criado entre golpes.
Nadie se rend铆a. Veinte tipos de feromonas intentaban sofocar el olor arrogante de Qin Gu. Todos estaban excitados, incluido 茅l mismo. Liberar por fin sus feromonas de alto nivel, que sol铆a reprimir con esfuerzo, era una sensaci贸n de libertad absoluta. Si perd铆a el control, que as铆 fuera; primero acabar铆a con sus oponentes.
Qin Gu peleaba como un loco contra todos.
—Qin Gu —murmuraba Ye Buzhi afuera, sin quitarle la vista de encima con el ce帽o fruncido.
En un descuido al intentar controlar sus feromonas, Qin Gu recibi贸 un golpe en la cara. Logr贸 esquivar el siguiente para no ser derribado, pero sinti贸 el rostro ardiendo.
Desde afuera se ve铆a todo, pero desde adentro no. Qin Gu mir贸 hacia donde supuso que estaba Ye Buzhi; deb铆a mantener el control. Si se descontrolaba, ir铆a a aislamiento por semanas y no ver铆a a ZhiZhi; si provocaba un periodo de sensibilidad, asustar铆a a su omega, cuyo celo estaba por llegar. No pensaba dejar que ZhiZhi pasara el celo solo con supresores.
Nota de traductor:
Si茅ntanse libres de se帽alar cualquier error en la traducci贸n, ¡Me ayuda much铆simo cuando a veces paso cosas por alto durante el proceso de edici贸n! ☺
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