—Qin Gu, ¿en qu茅 momento mor铆 en mi vida pasada? —pregunt贸 la abuela con voz ronca mientras yac铆a en la cama con una m谩scara de ox铆geno, sus ojos estaban nublados y, aun siendo de d铆a, ya no pod铆a ver absolutamente nada.
En la habitaci贸n del hospital solo estaban la abuela y Qin Gu; ella lo hab铆a llamado para hablar a solas.
Qin Gu se sent贸 en el taburete junto a la cama, mirando a la fr谩gil anciana. Guard贸 un silencio poco com煤n y, tras un momento, respondi贸 bajo la mirada de la mujer:
—A mediados del 煤ltimo mes lunar del a帽o pasado.
Al escuchar esto, la anciana sonri贸.
—Entonces est谩 bastante bien, en esta vida he ganado casi dos meses extra.
Cuando Qin Gu discuti贸 con la abuela anteriormente, le dijo que 茅l y ZhiZhi hab铆an sido pareja en su vida pasada; en aquel entonces lo dijo cegado por la urgencia, y no esperaba que la abuela realmente creyera esas palabras.
Qin Gu no dijo palabras de consuelo vac铆as; para cualquiera era evidente que a la anciana se le agotaba el tiempo y su aspecto era ya el de alguien marchito.
—Mi ZhiZhi... ¿c贸mo le fue despu茅s? —pregunt贸 la abuela un momento despu茅s, mirando al vac铆o.
—Muy bien —esta vez, Qin Gu respondi贸 con rapidez.
Le cont贸 a la abuela c贸mo ZhiZhi hab铆a logrado entrar al posgrado con un gran referente acad茅mico, c贸mo hizo el doctorado, c贸mo fue progresando en sus estudios hasta convertirse en una figura importante en su campo, y c贸mo se desenvolvi贸 con 茅xito y brillantez. Le cont贸 todo.
La anciana sonri贸 y levant贸 una mano temblorosa intentando frotarse los ojos.
Qin Gu sac贸 un pa帽uelo de papel y limpi贸 las l谩grimas en las comisuras de los ojos de la mujer.
—Qu茅 bien, mi Zhi'er tuvo 茅xito. Siempre lo supe, mi ZhiZhi ser铆a un ni帽o con 茅xito; fue aplicado desde peque帽o, no como su padre —dec铆a la abuela de forma intermitente, sin poder parar una vez que empezaba a recordar el pasado.
Qin Gu escuchaba con atenci贸n; cualquier asunto relacionado con ZhiZhi le resultaba sumamente interesante.
—¿Caminaron juntos hasta la vejez? —pregunt贸 la abuela de nuevo, sin estar tranquila.
Qin Gu asinti贸, pero recordando que ella no pod铆a ver y que o铆a con dificultad, emiti贸 un sonido afirmativo profundo.
—ZhiZhi vivi贸 hasta los ochenta a帽os. Tuvimos tres hijos, varios nietos e incluso ZhiZhi lleg贸 a tener bisnietos cuando se fue.
—¿De verdad? ¿De verdad? —Las l谩grimas volvieron a asomar en los ojos de la anciana. Si fuera posible, cu谩nto le habr铆a gustado ver aunque fuera una vez a los hijos de ZhiZhi.
La anciana solt贸 un largo suspiro.
—Cuando vuelvas, no le digas a ZhiZhi que te llam茅, ni le hables de c贸mo me veo.
La anciana no tuvo grandes logros en su vida. Sus hijos no fueron aplicados; unos se fueron y otros terminaron en la c谩rcel. Pens贸 que envejecer铆a y morir铆a en soledad, pero no esperaba que al final fuera ZhiZhi quien la cuidara.
No ten铆a nada que dejarle a ZhiZhi. Ahora, morir en silencio, sin causarle problemas y sin afectar su tenso periodo de ex谩menes para el Gaokao, era lo mejor que pod铆a hacer por 茅l.
[...]
—Qin Gu, ma帽ana quiero pedir permiso para ir a ver a la abuela —dijo Ye Buzhi de repente, levantando la vista mientras hac铆a ex谩menes por la noche.
Tras hablar por tel茅fono con la abuela esa noche, Ye Buzhi no hab铆a podido estar tranquilo mientras hac铆a sus tareas, pensando en que los informes m茅dicos de ella eran cada vez peores.
La abuela ya no quer铆a hacer videollamadas con 茅l. Aunque su voz sonaba alegre por tel茅fono, Ye Buzhi notaba la debilidad que ella intentaba ocultar.
—Est谩 bien —asinti贸 Qin Gu.
En dos d铆as ser铆a el examen conjunto. Ye Buzhi siempre le daba mucha importancia a cada examen, pero sent铆a una inquietud irracional en su coraz贸n.
Ye Buzhi volvi贸 a sus problemas, pero manten铆a el ce帽o fruncido y su estado de angustia era evidente en su rostro.
Qin Gu mir贸 los ejercicios; la dificultad era normal y, para el nivel actual de ZhiZhi, eran cosas de ni帽os.
Se acerc贸 y le quit贸 el bol铆grafo de la mano. Qin Gu tir贸 de un confundido ZhiZhi y ambos se sentaron al borde de la cama.
Ya se hab铆an aseado y el pijama de felpa resultaba muy c贸modo al tacto.
—¿Qu茅 pasa? —pregunt贸 Ye Buzhi. Eran apenas las once de la noche y, normalmente, Qin Gu nunca lo interrump铆a mientras hac铆a sus deberes.
—Charlemos —dijo Qin Gu suavemente, pensando en la conversaci贸n que tuvo con la abuela en el hospital y viendo el mal estado de ZhiZhi.
Ye Buzhi se sent贸 de lado en el regazo de Qin Gu, relajando su cuerpo sobre el pecho de este.
Los latidos de Qin Gu eran lentos y potentes, su abrazo era c谩lido. Las feromonas de consuelo del alfa empezaron a flotar lentamente; Ye Buzhi sinti贸 ganas de llorar al olerlas, pero a la vez se sinti贸 en paz.
—¿De qu茅 vamos a charlar? —pregunt贸 Ye Buzhi.
—Charlemos de la vida y la muerte.
Ye Buzhi no pudo contener m谩s el nudo en su garganta. Resultaba que Qin Gu sab铆a lo que estaba pensando. Ye Buzhi empez贸 a hablar de forma un poco incoherente:
—Tengo un poco de miedo. Siempre me distraigo pensando en la abuela. No s茅 por qu茅, pero estos d铆as no puedo evitar pensar en lo peor.
Qin Gu ten铆a preparado un mont贸n de argumentos, pero al momento de hablar, record贸 repentinamente lo que 茅l mismo hizo tras la muerte de ZhiZhi en su vida pasada, y todas las palabras racionales perdieron su fuerza.
Cuando ZhiZhi se fue, 茅l no pudo soportarlo ni un d铆a y lo sigui贸, porque ZhiZhi era demasiado importante para 茅l, era pr谩cticamente la mitad de su vida y la mitad de su alma.
Y esa abuela hab铆a criado a ZhiZhi desde peque帽o. Cuando ZhiZhi era solo un ni帽o peque帽o, 茅l ni siquiera lo conoc铆a; fue esta anciana quien lo protegi贸, quien le ense帽贸 sus primeros valores y quien lo acompa帽贸 en su crecimiento hasta convertirlo en el joven fuerte, independiente y aplicado que era hoy.
—Yo estar茅 contigo —dijo Qin Gu mientras acariciaba el cabello de ZhiZhi. Solo dijo esa frase.
Antes del amanecer, recogieron sus cosas y partieron hacia el centro de la ciudad.
Qin Gu reserv贸 una habitaci贸n en un hotel cercano al centro de cuidados. Primero dejaron sus pertenencias y luego fueron a buscar a la abuela.
Al abrir suavemente la puerta de la habitaci贸n y ver a la abuela dormida, tan delgada que apenas se la reconoc铆a, Ye Buzhi apret贸 los labios y, conteniendo las l谩grimas, camin贸 hacia la cama para tomar suavemente la mano hinchada y llena de manchas de la anciana.
Apenas la semana anterior, cuando vino a verla, ella no estaba as铆.
Qin Gu no entr贸 a la habitaci贸n; se qued贸 sentado en el banco fuera del cuarto, sinti茅ndose mal por el sufrimiento de ZhiZhi.
Pero no hab铆a remedio; este era un obst谩culo que ZhiZhi deb铆a atravesar.
A Qin Gu le costaba imaginar c贸mo ZhiZhi, en su vida pasada, solo y sin ayuda, lidiando con los estudios, trabajando y buscando dinero por todas partes, pudo sobrevivir a aquel periodo tras la muerte de la abuela, cuando adem谩s fue obligado a dejar la escuela por su grave enfermedad de la gl谩ndula.
¿Por qu茅 despu茅s, cuando 茅l le preguntaba por su 茅poca de preparatoria, ZhiZhi nunca quer铆a decirle ni una palabra?
¿Por qu茅 ZhiZhi ten铆a que ser tan independiente en todo, hasta un punto que a 茅l lo hac铆a desesperar y enfadar?
Qin Gu parec铆a poder empatizar un poco ahora.
En los momentos m谩s dif铆ciles, cuando m谩s necesitaba protecci贸n y ayuda, ZhiZhi solo contaba consigo mismo y solo pod铆a apoyarse en s铆 mismo. Y para colmo, no ten铆a la capacidad suficiente para sostenerse, viendo c贸mo las cosas se deslizaban hacia el lado m谩s oscuro.
Debi贸 ser muy frustrante, ZhiZhi. A Qin Gu le dol铆a el pecho; no entend铆a por qu茅 en su vida pasada se comport贸 de forma tan distante.
Claramente, desde el entrenamiento militar de primer a帽o, ZhiZhi hab铆a captado su atenci贸n. Lo estuvo observando en secreto, siempre queriendo tener una mejor relaci贸n con 茅l. ¿Por qu茅 no pudo ser m谩s proactivo en la vida pasada?
En el 煤ltimo semestre de tercero, al saber que ZhiZhi hab铆a dejado la escuela, fue a preguntarle al tutor, pero ¿por qu茅 se rindi贸 al no obtener respuesta? ¿Por qu茅 no insisti贸, por qu茅 no lleg贸 al fondo del asunto, aunque solo fuera para ayudar a ZhiZhi econ贸micamente?
Pero no hizo nada. En la preparatoria de su vida anterior, siendo compa帽eros de clase por dos a帽os y medio, se mantuvo distante y fingiendo, perdiendo la mejor oportunidad de entrar en el coraz贸n de ZhiZhi.
No era de extra帽ar que, tras el agotamiento provocado por sus desplantes en la vida pasada, ZhiZhi estuviera tan decidido a romper con 茅l.
La puerta de la habitaci贸n se abri贸. Qin Gu sali贸 de sus recuerdos y gir贸 la cabeza hacia ZhiZhi.
ZhiZhi sali贸 caminando de puntillas y se puso en cuclillas frente a 茅l.
—Tal vez tenga que pedir un permiso largo. T煤...
Qin Gu sab铆a que ZhiZhi quer铆a que 茅l volviera a la escuela para no retrasar sus estudios, as铆 que se adelant贸 hablando con una sonrisa, usando un tono deliberadamente ligero:
—ZhiZhi a煤n no me conoce bien. Yo soy la peque帽a colita de ZhiZhi.
—Gracias —dijo Ye Buzhi tras un silencio. 脷ltimamente ten铆a ganas de llorar a menudo y no pod铆a evitarlo; a veces la emoci贸n surg铆a de golpe y las l谩grimas empezaban a asomar sin control, aunque solo daban vueltas en sus ojos sin llegar a caer.
Qin Gu estir贸 la mano y le limpi贸 las l谩grimas.
Ye Buzhi apret贸 la mano de Qin Gu. No pod铆a negarlo: en realidad no quer铆a que Qin Gu se fuera, necesitaba que estuviera con 茅l ahora.
Cuando la anciana despert贸 y vio a Ye Buzhi se puso muy feliz. Aunque de palabra dec铆a que estaba interrumpiendo los estudios de ZhiZhi e intentaba echarlo para que volviera a clase, la cuidadora les dijo que este era el momento en que la abuela hab铆a estado m谩s contenta en esos d铆as.
Qin Gu ya hab铆a planeado quedarse all铆 a largo plazo. Trajo ropa de cambio y le pidi贸 ayuda a Chen Chen para que fuera con los profesores de cada materia y consiguiera la tarea de casi una semana.
Era un fajo grueso de ex谩menes, casi cincuenta en total.
Qin Gu hizo una selecci贸n previa, eligiendo los treinta ex谩menes m谩s productivos para prepar谩rselos a ZhiZhi.
Ye Buzhi pasaba todo el d铆a en la habitaci贸n del hospital. Cuando la abuela estaba l煤cida, charlaba con ella y la ayudaba a asearse; ocasionalmente, cuando hac铆a buen tiempo, la sacaba en la silla de ruedas a tomar el sol.
Cuando la abuela se quedaba dormida, Ye Buzhi hac铆a repasos y problemas en la mesita de la habitaci贸n. Al no estar en el aula con los dem谩s, su sensaci贸n de urgencia era mayor, por lo que se esforzaba a煤n m谩s en estudiar con seriedad.
Cuando no hablaba con la abuela, Ye Buzhi se volv铆a m谩s silencioso.
Qin Gu tambi茅n lo acompa帽aba en silencio. En el hotel, lavaba la ropa diaria de ZhiZhi, supervisaba que comiera a sus horas, que bebiera agua y comiera fruta, haciendo lo mejor posible su labor de apoyo.
ZhiZhi se volvi贸 m谩s apegado a 茅l. Cada noche, al volver del hospital al hotel para dormir, ZhiZhi se acurrucaba en la cama y lo abrazaba con mucha fuerza.
Ambos se perdieron el examen conjunto.
Pero eso estaba dentro de los planes de Ye Buzhi. Lo que no pudo prever fue el temperamento de la abuela.
Al segundo d铆a de estar all铆, la abuela empez贸 a mostrarse descontenta y le orden贸 repetidamente a ZhiZhi que volviera a estudiar.
A pesar de que 茅l le explicaba que acompa帽arla era m谩s importante que estudiar, la anciana no estaba de acuerdo y se molestaba.
Ye Buzhi no se atrev铆a a contrariarla; cada vez que ella se enojaba, 茅l sal铆a de la habitaci贸n.
Al final, la anciana se enfureci贸 de verdad. No se sabe de d贸nde sac贸 las fuerzas, pero de un manotazo tir贸 y rompi贸 el florero decorativo de la mesita de noche.
—Si vuelves a quedarte aqu铆 conmigo de esta forma tan in煤til, no me reconozcas m谩s como tu abuela —dijo la anciana con rabia, tosiendo hasta que su cara se puso amoratada. La cuidadora llam贸 r谩pido al m茅dico y, tras una urgencia, la abuela volvi贸 a quedarse dormida.
Ye Buzhi se qued贸 fuera de la habitaci贸n, retorci茅ndose los dedos sin saber qu茅 hacer. Solo cuando supo que la abuela se hab铆a estabilizado moment谩neamente, pudo soltar un suspiro de alivio.
Desde entonces, Ye Buzhi no se atrevi贸 a entrar a la habitaci贸n mientras la anciana estuviera l煤cida.
Sin embargo, los periodos de sue帽o de la mujer eran cada vez m谩s largos, por lo que Ye Buzhi segu铆a pasando todo el d铆a en el hospital.
En una ocasi贸n, mientras Ye Buzhi hac铆a ejercicios en la habitaci贸n, levant贸 la cabeza y descubri贸 que la anciana hab铆a abierto los ojos en alg煤n momento. Sus ojos sin brillo miraban en su direcci贸n; a Ye Buzhi se le subi贸 el coraz贸n a la boca y no se atrevi贸 a moverse ni un mil铆metro.
Tras un buen rato, escuch贸 a la abuela suspirar y llamar a la cuidadora por su nombre.
—Xiuqin, sal. D茅jame sola un momento.
La voz de la abuela hab铆a cambiado totalmente, era incre铆blemente ronca.
Ye Buzhi no dijo nada. Se levant贸 y camin贸 hacia afuera. Cuando estaba llegando lentamente a la puerta, la abuela dijo a sus espaldas:
—Cierra bien la puerta, no dejes que entre nadie m谩s.
Ye Buzhi se sinti贸 muy dolido de repente, pero obedeci贸. Se consol贸 pensando que ese "nadie m谩s" que mencionaba la abuela seguramente no se refer铆a a 茅l.
La madrugada en que la anciana falleci贸, abri贸 mucho los ojos de repente, abri贸 la boca y, con esfuerzo, las pocas s铆labas que salieron de su garganta llamaban a ZhiZhi.
La cuidadora avis贸 a Qin Gu y los dem谩s para que vinieran de inmediato, pero cuando llegaron, la anciana ya no respiraba. No pudo ver a Ye Buzhi por 煤ltima vez.
ZhiZhi apretaba la mano de la abuela, llorando de forma contenida. Sus l谩grimas ca铆an una a una, y el sonido de sus sollozos fue subiendo de volumen poco a poco; como intentaba aguantar, el sonido de su respiraci贸n entrecortada era muy evidente.
Qin Gu estuvo todo el tiempo detr谩s sosteni茅ndolo por los hombros. Durante los m谩s de diez d铆as cuidando a la anciana, la mujer no fue la 煤nica en consumirse; ZhiZhi tambi茅n estaba visiblemente demacrado y a menudo sufr铆a pesadillas al dormir por las noches.
A decir verdad, ZhiZhi pod铆a entender las intenciones retorcidas de la anciana, pero Qin Gu no. 脡l hab铆a visto c贸mo la mujer torturaba a ZhiZhi cada d铆a, y su paciencia se hab铆a agotado hac铆a tiempo.
En cuanto la anciana se fue, Qin Gu sinti贸 un suspiro de alivio en su interior.
El funeral se llev贸 a cabo seg煤n las costumbres locales, de forma concurrida y adecuada. A excepci贸n del hijo que estaba en la c谩rcel, se avis贸 a los dem谩s hijos; algunos no vinieron y los que vinieron se comportaron con la frialdad de unos extra帽os.
Los 煤nicos que guardaron el luto y la vigilia fueron Ye Buzhi y Qin Gu.
ZhiZhi estaba terriblemente silencioso, no dec铆a ni una palabra, pero de repente las l谩grimas empezaban a brotar.
Cada vez que esto pasaba, Qin Gu se acercaba a ZhiZhi y le daba un abrazo, envolvi茅ndolo con sus feromonas de consuelo.
Al no haber una marca total, todos pod铆an oler las feromonas de Qin Gu, pero a 茅l no le importaba. Controlaba sus feromonas para consolar a su omega y, con su complexi贸n fuerte, bloqueaba las miradas malintencionadas de los dem谩s hacia Ye Buzhi.
No esperaba que hubiera parientes tan desvergonzados que incluso Qin Gu se qued贸 asombrado.
Terminado el funeral, el t铆o carnal de Ye Buzhi, el hijo que no vino ni una sola vez a ver a la anciana mientras estaba enferma, le propuso de repente a Ye Buzhi que deb铆an repartirse el peque帽o patio que dej贸 la mujer.
Esa zona era parte del casco antiguo y hac铆a tiempo que corr铆an rumores de posibles demoliciones y expropiaciones; los t铆os y t铆as ten铆an sus propios planes y no quer铆an que Ye Buzhi se quedara con todo el beneficio en el momento cr铆tico.
Ye Buzhi no dijo una sola palabra. Fue a la cocina, tom贸 el gran cuchillo de carnicero que se usaba para picar carne en A帽o Nuevo y se par贸 en la puerta principal de la sala del patio. Levant贸 el cuchillo se帽alando a su t铆o, sin decir nada.
A todos los parientes en la sala se les cambi贸 la cara.
—Ye Buzhi, eres igual que tu padre, te crees muy valiente. ¿De verdad piensas que nos vas a asustar con un cuchillo? Eres solo un mocoso... —dec铆a la t铆a con tono sarc谩stico y malvado.
Antes de terminar de hablar, su rostro se puso p谩lido por el repentino y fuerte olor a feromonas de p贸lvora.
La agresividad de las feromonas de un alfa de alto nivel no era broma.
Qin Gu rode贸 los hombros de ZhiZhi desde atr谩s, le quit贸 el gran cuchillo que pesaba varios kilos y que 茅l apretaba con fuerza, lo sopes贸 un par de veces en su mano y luego lo lanz贸 a un rinc贸n.
—Se帽ores, si no se van ahora, iremos todos juntos a pasar un rato a la comisar铆a. En cuanto a este patio, si quieren hablar, dejen un contacto; en su momento un abogado ir谩 a buscarlos personalmente para hablar.
Varios alfas presentes ya ten铆an las piernas d茅biles y estaban medio arrodillados en el suelo; incluso los parientes betas sent铆an un malestar evidente.
—¿Te atreves a amenazarnos con feromonas? ¿No sabes que eso es ilegal?
—Por favor, v谩yanse. Si no se van por su cuenta, esperen a que vengan a sacarlos —dijo Qin Gu con voz fr铆a.
Los parientes no pudieron aguantar la presi贸n y se fueron. Al salir del patio y dejar de oler las feromonas de Qin Gu, empezaron a gritar insultos de nuevo.
Qin Gu abri贸 la puerta del patio y, antes de que pudiera decir nada, los tipos salieron huyendo como si hubieran visto a un fantasma.
Qin Gu cerr贸 la puerta.
Al darse la vuelta, vio la figura delgada de ZhiZhi parada sola en medio del patio. El entierro de la abuela fue esa misma ma帽ana, y el patio a煤n ten铆a restos de fuegos artificiales y petardos.
—No temas, yo estoy aqu铆. No podr谩n quitarte el patio —Qin Gu se acerc贸 y, conmovido por el aspecto demacrado y amarillento de ZhiZhi, le acarici贸 la mejilla con un dedo.
Ye Buzhi sacudi贸 la cabeza y le dedic贸 a Qin Gu una sonrisa forzada que no se ve铆a muy bien.
—No temo a eso. Ellos me temen a m铆.
—Es verdad, con la fuerza con la que ZhiZhi sali贸 de la cocina con el cuchillo, hasta yo me asust茅 —brome贸 Qin Gu.
Ye Buzhi tambi茅n sonri贸.
—Mi padre realmente particip贸 en un asesinato con cuchillo, por eso ellos me temen de verdad.
Ye Buzhi se arrepinti贸 un poco despu茅s de decirlo, sintiendo que se estaba menospreciando a s铆 mismo, pero ya no pod铆a retirar las palabras. Solo pod铆a observar con cuidado la reacci贸n de Qin Gu, temiendo que realmente le tuviera miedo tras o铆r eso.
—Yo no te har铆a eso a ti —a帽adi贸 Ye Buzhi, sintiendo que la frase sonaba a una excusa barata.
Qin Gu mir贸 la expresi贸n de arrepentimiento y cautela en los ojos de ZhiZhi y se sinti贸 mal. Sab铆a que ZhiZhi no tuvo m谩s opci贸n en ese momento; salir con el cuchillo fue su 煤ltimo recurso desesperado. Si lo presionaban, tal vez habr铆a atacado o tal vez no; nadie era el apoyo de ZhiZhi.
—Lo s茅, ZhiZhi es muy valiente —Qin Gu abraz贸 a ZhiZhi con alivio y solt贸 un suspiro—. Pero no vuelvas a hacer eso en el futuro, me diste un susto de muerte. Antes de sacar el cuchillo, ¿no estaba yo?
—En ese momento se me calent贸 la cabeza y fui muy impulsivo. La abuela estuvo tan grave y nunca vinieron a verla, son asquerosos —Ye Buzhi tambi茅n sent铆a algo de miedo retrospectivo. Pasado el impulso, no esperaba haber estado realmente preparado en su interior para herir a alguien con el cuchillo.
—Merecen morir —Qin Gu le dio palmaditas en la espalda, sintiendo la tensi贸n en su cuerpo—. Pero yo estar茅 siempre, piensa m谩s en m铆, ZhiZhi.
Los t铆os y t铆as no volvieron a aparecer por el patio para molestar a Ye Buzhi. Tras unos d铆as de tensi贸n, 茅l termin贸 por olvidar el asunto.
Solo quedaban 71 d铆as para el Gaokao. No le quedaba mucho tiempo.
Ni siquiera tuvo tiempo para el duelo.
Hizo el examen conjunto que se perdi贸 junto a Qin Gu en la mesita del patio, cronometrando el tiempo.
Tardaron tres noches en completar todos los ex谩menes.
Ye Buzhi pod铆a corregir las materias de ciencias con las respuestas, pero las redacciones de lengua y las de ingl茅s se las dej贸 a Qin Gu para que las evaluara.
Al tabular los resultados y compararlos con la lista de sus compa帽eros:
Ye Buzhi obtuvo 671 puntos y Qin Gu 710.
Eran puntajes que los situar铆an en el primer y segundo lugar de la clase.
Pero al no haber hecho el examen con los dem谩s, Ye Buzhi no terminaba de reconocer esos resultados; solo sent铆a que su nivel no hab铆a bajado demasiado y se tranquiliz贸 un poco.
Ante los elogios de Qin Gu, Ye Buzhi solo dedicaba una sonrisa leve. Qin Gu lo elogiaba a menudo, le fuera bien o mal.
Qin Gu mir贸 a un ZhiZhi distra铆do que, tras ver su puntaje, ya se dispon铆a a sacar otro examen normal para resolver. Chasque贸 la lengua.
Le tom贸 la barbilla a ZhiZhi y se inclin贸 para darle un beso.
Ye Buzhi ten铆a la mirada perdida. Se mir贸 con Qin Gu un momento y, al ver que 茅l no hac铆a nada m谩s, intent贸 retirarse para seguir estudiando.
Qin Gu le sujet贸 la barbilla, sin dejar que se moviera.
—ZhiZhi, son 671 puntos. Hiciste los ex谩menes cronometrados estrictamente, y yo correg铆 de forma justa e incluso estricta. Es un puntaje real; no puedes pensar que te fue mal solo porque no sacaste m谩s que yo —dijo Qin Gu con arrogancia fingida. Realmente hab铆a corregido con rigor; 茅l mismo sol铆a sacar m谩s de 720 o incluso 730 puntos.
Ye Buzhi se ri贸 por la broma de Qin Gu y pens贸 que ten铆a raz贸n: 671 era un puntaje con el que no se atrev铆a a so帽ar hac铆a medio a帽o, pero ahora sent铆a que no era suficiente y que todav铆a le faltaba mucho.
Eso no estaba bien.
Estaba demasiado tenso, 茅l mismo pod铆a sentirlo, pero no se atrev铆a a relajarse por miedo a desmoronarse.
—Estoy un poco ansioso, Qin Gu. ¿Qu茅 debo hacer ahora? —Ye Buzhi solt贸 el bol铆grafo y mir贸 a Qin Gu. 脡l mismo no se daba cuenta de lo dependiente que era su mirada.
Qin Gu sonri贸 de oreja a oreja. ZhiZhi estaba buscando activamente su consejo y ayuda.
Se acerc贸 y lo levant贸 en brazos con facilidad. Ye Buzhi solt贸 un grito de sorpresa y se aferr贸 al cuello de la camisa de Qin Gu.
Qin Gu lo sopes贸 un poco; ZhiZhi ya era delgado de por s铆, y ahora pesaba mucho menos.
Cuesta mucho ganar peso, pero perderlo es demasiado f谩cil.
—Yo te dir茅 qu茅 debes hacer —Qin Gu recost贸 a ZhiZhi en la cama—. Ya son las doce y media; ahora lo que debes hacer es dormir tranquilo.
—Pero los otros compa帽eros aplicados todav铆a est谩n estudiando —dijo Ye Buzhi sent谩ndose de nuevo en la cama.
Qin Gu apag贸 la luz, levant贸 la manta y se meti贸 en la cama, abrazando a ZhiZhi.
—¿Crees que soy m谩s aplicado yo o los otros compa帽eros? —pregunt贸 Qin Gu.
—T煤 eres m谩s aplicado —respondi贸 Ye Buzhi r谩pido, porque el nivel de Qin Gu era incuestionable.
—Entonces, en los pr贸ximos dos meses, tu 煤nico rival soy yo —repiti贸 Qin Gu con total convicci贸n—. Tu rival ahora soy solo yo. Nunca le doy ventajas a mi rival, pero si me haces caso, definitivamente podr谩s superarme.
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